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El día de ayer un amigo mío me llamo para preguntarme si sus escritos estaban bañados con soberbia y prepotencia. Le dije varias cosas, porque sé en qué contexto se estaba dando una serie de ideas distintas. Pero a muchos de nosotros nos pasa, cuando estamos aventajados en una discusión, sencillamente porque la evidencia está de nuestro lado, la otra parte en disputa apela a desacreditar y juzgar las motivaciones.

Si existe algo que ha caracterizado al siglo XXI es la virtud de la “tolerancia”, y el cristianismo no es la excepción.

Muchos cristianos se jactan de ser abiertos y pluralistas, lo cierto es que cada uno tiende a construir su propio sistema de creencias doctrinales. Pero si analizamos con detalle, quienes se oponen a las doctrinas de la gracia (calvinismo) parecen no tolerar y terminan siendo los más intolerantes. En consecuencia, cualquiera que defienda su posición con certeza y consistencia se arriesga a ser considerado como un estrecho de mente, orgulloso y prepotente.


El Diccionario de la R. A.(Real Academia) define tolerancia como: “respeto o consideración hacia las opiniones de los demás, aunque sean diferentes a las nuestras”.

Pero, aunque esta es una virtud que debemos mostrar a los demás, nos enfrentamos con ciertos casos donde somos llevados a pensar concienzudamente a como deberíamos actuar, como por ejemplo; ¿qué ocurre cuando una persona está obviamente equivocada? ¿Acaso debemos tolerar su error? Un caso específico; ¿Qué debe hacer un maestro en el aula cuando el niño responde que 2 más 2 son 5, debe “tolerar” su respuesta? ¿O qué debe hacer un médico con un paciente que insiste auto administrarse un tratamiento que puede poner en riesgo su vida? ¿Acaso no sería una muestra de amor de parte del médico mostrarle al paciente que está cometiendo un grave error?

Nosotros creemos que las escrituras son suficiente para ser usadas en la evangelización de pecadores y la única metodología es la predicación de su Palabra, no lo es por ende, una invitación al final de la predica, con música de fondo, diciéndole a los inconversos: “Levanta tu mano, ven a Jesús, Anda ven!, oraré por ti.” En muchas de estas iglesias se dice que el tiempo más importante de toda la mañana son los 5 o 10 minutos de la invitación.

¿Por qué contendemos ardientemente por la fe bíblica e histórica?

Decía el pastor Sugel en uno de sus sermones: “El error y el engaño deben ser combatidos con firmeza, sobre todo cuando ponen en peligro el destino eterno de un alma. No es la sinceridad de una creencia lo que cuenta. Si un hombre toma un veneno por error, creyendo sinceramente que era otra cosa, su sinceridad no eliminará los efectos nocivos del veneno.”

El mundo estuvo a las puertas del pluralismo en el siglo XIX, pero ahora en el siglo XXI el pluralismo es el principal atentado contra la verdad absoluta. Y el cristianismo no escapa a esta corriente filosófica que es insostenible.

Podemos decir, si un conjunto de doctrinas son ciertas, las demás necesariamente son falsas. Por ejemplo: Si en Rom. Cap. 3 (una cita de salmos): Rom 3:10 Como está escrito:

No hay justo, ni aun uno; Rom 3:11 No hay quien entienda, No hay quien busque a Dios.
Rom 3:12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.(B) Cualquiera que diga que el hombre si puede bsucar a Dios, esta enseñando falsa doctrina. Porque la escritura dice: No hay quien busque a Dios.

Si estos texto son interpretados, de la manera más sencilla, traducidos al español de la forma más entendible, podemos concluir, que los hermanos que sostienen las doctrinas de la gracia están en lo cierto cuando dicen que el hombre esta depravado o incapacitado para buscar a Dios.

Si una religión es verdadera, aquellas que postulan creencias contrarias no pueden ser ciertas a la misma vez. Si las doctrinas de la gracias (el llamado Calvinismo) son ciertas, entonces debemos concluir lógica y coherentemente que las otras posturas teológica son falsas.

Entonces, ¿qué prefieres que hagamos?, “tolerar tu error” o mostrarte que estas equivocado. Eres de los que acomodas los textos a tus verdades, y dices que nosotros tenemos también algunas verdades, ¿cómo si el cristianismo fuese una religión pluralista?

Concluyo con estas palabras del Pastor Sugel: “Pluralismo no es sinónimo de tener una mente abierta, sino más bien de padecer una profunda confusión mental”.

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