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LA NECESIDAD DEL EVANGELIO

Publicado: abril 5, 2010 en Adán, evangelio, Redención

La veracidad de  una doctrina no se comprueba por nuestra habilidad de comprenderla o de reconciliarla con nuestro entendimiento. 
Paul Washer
¿Por qué es necesario el evangelio?
A causa del hombre, su pecado y consecuencias.
Es necesario Definir PECADO por la inmensa variada de conceptos distorsionados que han surgido  con el fin de justificar al hombre y sus actos.
DEFINICIONES DE PECADO:
·        El pecado es la no conformidad o el no poder cumplir plenamente la ley de Dios. Un pecado de omisión es el fracaso de hacer lo que Dios ordena. A este se refiere Santiago cuando dice: “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado” (Stgo. 4:17).
·        El pecado es definido como transgredir la ley de Dios. En este caso hablamos de un pecado por comisión, es decir, cuando cometemos acciones prohibidas. El pasaje clave es 1 Juan 3:4. La frase  “infracción de la ley” transmite la idea de una persona que vive sin tomar en cuenta la ley. Es claro que Pablo no se refiere ni a la ley de los romanos ni a la ley de los fariseos. Pablo se refiere a la ley moral de Dios (Romanos 8:7). Notemos que Pablo citó el décimo mandamiento de la ley moral para identificar un pecado. No hay conducta moral que sea pecado y que no caiga dentro de los 10 mandamientos, pues ellos se aplican a todas las esferas. Una implicación de esto es que si el pecado es la violación a la ley de Dios, entonces debemos predicar sobre la ley, pues ella expone o saca a la luz el pecado (Romanos 3:20; 7:7). No se trata de predicar la ley para salvación, sino para traer convicción de pecado y preparar el corazón para recibir el evangelio.
·        El pecado como una mala representación del carácter de Dios. La ley moral de Dios no es una regla arbitraria que se le ocurrió a Dios. Ella es un reflejo del carácter santo de Dios mismo (Levítico 19:2). Jesús habló de este mismo principio en Mateo 5:20-47, donde enfatizó que debemos ser perfectos como el Padre que esta en el cielo. Esto está en perfecta armonía con la idea del hombre como imagen de Dios o replica visible. Pero el hombre cayó y la imagen de Dios se ha distorsionado o fracturado. El hombre es ahora una representación difamadora de lo que Dios es. Conformarse a la ley de Dios es reflejar el carácter santo de Dios, mientras que no conformarse a la ley de Dios seria una mala representación del carácter de Dios (Romanos 3:23). La importancia práctica de ver      el pecado de esta manera es que el pecado es mucho mas que violar las reglas éticas, es una afrenta personal a su carácter Santo.
A la luz de las definiciones dadas acerca del pecado, se hace necesario resaltar
Algunos aspectos que se derivan de estas definiciones:
El Pecado es un tipo específico de mal. Muchas son las personas que tienden a definir el pecado como el mal. La realidad es que aunque todo pecado es malo, no todo mal es pecado. La enfermedad, por ejemplo, puede catalogarse como “mal”, pero no como pecado. Así que, el pecado es un tipo específico de mal, un mal moral, del que el hombre es directamente responsable y por el cual debe ser condenado.
El pecado esta siempre relacionado a Dios y a su voluntad. La teología moderna insiste en interpretar el pecado en términos sociales, es decir, con referencia al prójimo. Pero, como hemos visto, el pecado es un concepto teológico, no meramente un concepto social. No pudiéramos hablar de pecado si Dios no esta en actuación. Por esto es que todos los intentos modernos de definir el pecado fracasan. Cuando José fue seducido por la mujer de Potifar, José expresó que su pecado era una ofensa contra Dios. Es la misma perspectiva de David en el Salmo 51:4 cuando dice: “Contra Ti he pecado y hecho lo malo delante de Tus ojos”.
El pecado incluye tanto la culpa como la corrupción. El pecado incluye ante
todo culpa, es decir, una trasgresión a la ley de Dios, que hace a los hombres dignos de castigo (Mat. 6:12; Rom. 3:19; 5:18; Ef. 5:2). El pecado incluye también corrupción, una corrupción inherente a la cual esta sujeto todo pecador. La  corrupción del pecado es ensenada claramente en las Escrituras (Job 14:4; Jer. 17:9; Mat. 7:15-20; Rom. 8:5-8; Ef. 4:17-19).
El pecado no consiste solo en actos exteriores. La Biblia enseña que el pecado no es solo actos exteriores aislados, sino que también incluye hábitos pecaminosos y condiciones pecaminosas del corazón, donde la condición pecaminosa del corazón es la base de la corrupción y la corrupción produce actos pecaminosos. El punto aquí es que la Biblia enseña que también los malos pensamientos, sentimientos e intenciones del corazón también han de ser vistos como pecado (Mat. 5:22-28; Rom. 7:7; Gal. 5:17,24).
Efectos de la Caída
Así que, la incredulidad fue la causa de su caída. Ellos estaban perfectamente Consientes, sin embargo, usaron sus facultades para responder a las demandas de una criatura en desafío del creador. Luís Berkhof destaca que en este primer pecado, todas las facultades de Adán participaron:
En el intelecto: Se reveló a sí mismo como incredulidad y orgullo (Gn. 3:17).
En la voluntad: El deseo de ser como Dios (Gn. 3:5).
Los afectos: Sintió satisfacción impía de comer del fruto prohibido (Gn. 3:6).
A) El hombre perdió su inocencia original.
1- El hombre se convierte en un pecador culpable. Al violar la ley de Dios merecían un castigo y por eso se esconde del Creador.
2- El hombre se convierte en un pecador corrupto. Ellos vinieron a ser maduros en un sentido negativo.
B) La imagen visible de Dios se estropea. Después de la caída, la imagen de Dios
no quedó destruida sino pervertida o distorsionada. La imagen en su sentido estructural siguió estando ahí, pero a partir de ahora el hombre comenzó a utilizar dichos dones en formas contrarias a la voluntad de Dios.
La caída afectó a todas las maneras en que el hombre es como Dios. En cuanto a su constitución, la caída afectó todas las facultades del ser humano: su mente, sus afectos y su voluntad. Algunos creen que algunas partes y no todas han sido afectadas por la caída (depravación parcial). Pero la realidad es que la caída ha afectado toda la constitución humana (Isaías 1:5; Efesios 2:1). El hombre aun tiene la habilidad de comunicarse, pero su lengua es ahora pervertida; el hombre tiene emociones y voluntad, pero la Biblia enseña que todas estas cosas han sido afectadas por el pecado de tal manera, que ahora son usadas contra Dios.
C) La presencia especial de Dios es quitada. Como resultado del primer pecado, el hombre no tenia acceso libre a la presencia de Dios. Ellos se alejaron tanto de la presencia de Dios, que cuando Dios se acerca a ellos después de pecar, ellos se sienten mal. Sus iniquidades causaron separación entre ellos y Dios.
D) La maldición judicial de Dios es ejecutada. Génesis 3 nos enseña que Dios
dictó sentencia sobre las tres partes involucradas (La serpiente, la mujer y el hombre). Debido a que la serpiente contribuyó a la caída del hombre, recae sobre ella una maldición. Dios maldijo a la serpiente por encima de todos los animales domésticos y salvajes: “Te arrastraras sobre tu vientre, y comerás polvo todos los días de tu vida” (v. 14). Obviamente, las palabras de este texto nos conducen más allá de la serpiente, nos conducen hasta el poder maligno que estaba detrás de ella: Satanás.
 E) El pecado de Adán es transmitido. Dado a que el pacto con Adán lo incluía a el y a sus descendientes, su pecado no solo lo afectó a el, sino también a toda su posteridad. Sobre esto comenta Calvino: “Con su alejamiento (Adán) arruinó a toda su posteridad, pues con ello pervirtió el orden de la naturaleza en el cielo y en la tierra (Rom. 8:20-22). Esta es la corrupción que nos viene por herencia, llamada también “pecado original” y por ella somos todos culpables o “hijos de ira” (Ef. 2:3)”.
F) El plan de la redención de Dios es prometido. La caída del hombre no sólo
precipitó el juicio de Dios, también motivó la misericordia y la gracia de Dios. Dios estaba determinado a no perder la obra de sus manos. En medio de la hora mas oscura del hombre, Dios incluye la promesa de la redención (Génesis 3:15).