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Jhon Piper
CAP 1
Los pastores estamos siendo asesinados por el profesionalismo del ministerio pastoral. La mentalidad del profesional no es la mentalidad del profeta. No es la mentalidad del siervo de Cristo.
El profesionalismo no tiene nada que ver con la esencia y el corazón del ministerio cristiano. Mientras más profesionales anhelemos ser, mayor será la estela de muerte espiritual que dejemos a nuestro paso, pues no existe la inocencia profesional (Mt. 18:3); no existe la misericordia profesional (Ef. 4:32); no existe el clamor profesional por Dios (Sal. 42:1).
Pero nuestra primera tarea es la de clamar por Dios en la oración. Nuestra tarea es la de llorar por nuestros pecados (Stg. 4:9). ¿Existe el llanto profesional? Nuestra tarea es la de proseguir a la meta de la santidad de Cristo y al premio del supremo llamamiento de Dios (Fil. 3:14); golpear nuestro cuerpo y someterlo no sea que seamos eliminados (1 Co. 9:27); negarnos a nosotros mismos y tomar la cruz salpicada de sangre cada día (Lc. 9:23). ¿Cómo se lleva una cruz profesionalmente? Hemos sido crucificados con Cristo; pero ahora vivimos en la fe de aquel que nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros (Gá. 2:20). ¿Qué es fe profesional?
No nos llenaremos de vino, sino del Espíritu (Ef. 5:18). Somos amadores de Cristo ebrios de Dios. ¿Cómo podemos embriagarnos de Dios profesionalmente? Entonces, maravilla entre las maravillas, recibimos el tesoro del evangelio para llevarlo en vasos de barro para mostrar que la excelencia del poder es de Dios (2 Co. 4:7). ¿Hay alguna forma en que podamos ser un vaso de barro profesional?
Estamos afligidos en todo, pero no abatidos; desconcertados, pero no llevados a la desesperación; perseguidos, pero no destruidos; siempre llevando en el cuerpo la muerte de Jesús (¿profesionalmente?) para que la vida de Jesús también se manifieste (¿profesionalmente?) en nuestros cuerpos (2 Co. 4:9-11).
Pienso que Dios nos ha exhibido a nosotros los predicadores como postreros de todo en el mundo. Somos insensatos por amor de Cristo, pero los profesionales son sabios. Somos débiles, pero los profesionales son fuertes. A los profesionales se les honra, a nosotros se nos desacredita. No tratamos de conseguir un estilo de vida profesional, pero estamos listos para padecer hambre y sed e ir mal vestidos y no tener techo. Cuando nos maldicen, bendecimos; cuando somos perseguidos, resistimos; cuando nos difaman, tratamos de conciliar; nos hemos convertido en la escoria del mundo, el desecho de todas las cosas (1 Co. 4:9-13). ¿O no? ¡Hermanos, no somos profesionales! Somos parias. Somos extranjeros y desterrados en el mundo (1 P. 2:11). Nuestra ciudadanía está en los cielos y esperamos impacientemente al Señor (Fil. 3:20).
No se puede profesionalizar el amor por su venida sin matar ese amor. Y si se está matando.
Los objetivos de nuestro ministerio son eternos y espirituales. No son comunes a ninguna otra profesión. Es precisamente por la incapacidad de ver esto que estamos muriendo.
El predicador vivificante es un hombre de Dios, cuyo corazón siempre tiene sed de Dios, cuya alma siempre está apegada a Dios, cuyo ojo sólo está atento a Dios y en quien, por el poder del Espíritu de Dios, la carne y el mundo han sido crucificados y su ministerio es como el torrente generoso de un río vivificante.1
De ninguna manera somos parte de un grupo social que comparte objetivos con otros profesionales. Nuestros objetivos son una ofensa; son locura (1 Co. 1:23). La profesionalización del ministerio constituye una amenaza constante a la ofensa del evangelio. Es una amenaza a la naturaleza profundamente espiritual de nuestro trabajo. Lo he visto a menudo: El amor por el profesionalismo (semejante a los profesionales del mundo) mata la creencia del hombre de que ha sido enviado por Dios para salvar a las personas del infierno y hacerlas extranjeras espirituales que exalten a Cristo en el mundo. El mundo establece el programa del hombre profesional; Dios establece el programa del hombre espiritual. El fuerte vino de Jesucristo hace estallar el odre del profesionalismo. Hay una diferencia infinita entre el pastor que está resuelto a ser un profesional y el pastor que está resuelto a ser el aroma de Cristo, la fragancia de la muerte para algunos y de la vida eterna para otros (2 Co. 2:15-16). ¡Dios, líbranos de los profesionalizadores! Líbranos de la «vocación mezquina, controladora, conspiradora y  maquinadora que existe entre nosotros».2 Dios, danos lágrimas por nuestros pecados. Perdónanos por ser tan
superficiales en la oración, tan escasos en nuestra comprensión de las verdades sagradas, tan conformes en medio de vecinos que mueren, tan faltos de pasión y de sinceridad en toda nuestra conversación. Devuélvenos el inocente gozo de nuestra salvación. Haz que temamos la formidable santidad y poder de aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo en el infierno (Mt. 10:28). Haz que llevemos la cruz con temor y temblor como nuestro árbol de la vida ofensivo y lleno de esperanza. No nos des nada, absolutamente nada, del modo en que el mundo ve las cosas. Que Cristo sea el todo y en todos (Col. 3:11).
Destierra el profesionalismo de nuestro medio, oh Dios, y en su lugar pon la oración apasionada, la pobreza de espíritu, el hambre de Dios, el estudio riguroso de las cosas sagradas, la devoción ardiente por Jesucristo, la total indiferencia hacia todos los beneficios materiales y la labor infatigable para rescatar a los que mueren, perfeccionar a los santos y glorificar a nuestro Señor soberano. Humíllanos, oh Dios, bajo tu poderosa mano, para que nos exaltes, no como  profesionales, sino como testigos y participantes de las aflicciones de Cristo. En su maravilloso nombre. Amén.
1. John Piper y Wayne Grudem, Recovering Biblical Manhood and Womanhood: A Response to Evangelical Feminism (Wheaton, Ill.: Crossway Books, 1991), 16.
Contenido:
Prólogo 9
Agradecimientos 15
1. Hermanos, no somos profesionales 17
2. Hermanos, Dios ama su gloria 21
3. Hermanos, Dios es amor 27
4. Hermanos, vivan y prediquen la justificación por la fe 33
5. Hermanos, tengan cuidado con la ética del deudor 49
6. Hermanos, díganles que no sirvan a Dios 55
7. Hermanos, tengan en cuenta el hedonismo cristiano 61
8. Hermanos, oremos 69
9. Hermanos, tengan cuidado con los sustitutos sagrados 75
10. Hermanos, luchen por sus vidas 81
11. Hermanos, interroguemos el texto 89
12. Hermanos, Bitzer era banquero 97
13. Hermanos, lean biografías cristianas 105
14. Hermanos, muéstrenles a sus fieles por qué
Dios inspiró textos difíciles 113
15. Hermanos, salven a los santos 121
16. Hermanos, debemos sentir la realidad del infierno 129
17. Hermanos, llévenlos al arrepentimiento por medio de su deleite 135
18. Hermanos, magnifiquen el significado del bautismo 143
19. Hermanos, nuestra aflicción es para Él consuelo de ellos 153
20. Hermanos, hagan que el río sea profundo 159
21. Hermanos, no combatan los tanques de la carne con reglas de cerbatana 165
22. Hermanos, no confundan la incertidumbre con la humildad 175
23. Hermanos, díganles que con cobre basta 183
24. Hermanos, ayuden a su pueblo a resistir y servir en medio de las calamidades 189
25. Hermanos, denles la pasión de Dios por las misiones 203
26. Hermanos, corten el racismo de raíz 215
27. Hermanos, hagan sonar el clarín por los que aún no han nacido 229
28. Hermanos, centren la atención en la esencia de la adoración, no en la forma 247
29. Hermanos, amen a sus esposas 263
30. Hermanos, oren por los seminarios 277
Índice de personalidades 283
Índice de temas 285
Índice de textos bíblicos 291
Ministerios Desiring God 300
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Jud 1:3  Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos. Jud 1:4  Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.
Es mi intención en esta oportunidad estudiar un poco acerca de este pasaje.  Porque yo al igual que Judas, tenía la intención de hablar de otros contenidos, pero me es impuesta necesidad de traer algunas entradas acerca del tema que trata Judas en su epístola.
Judas comienza después de la salutación, el contenido de su carta reconociendo el afecto en Cristo que tenía por sus destinatarios.  En el v. 3 dice: “Amados”  estos hermanos estaban en el corazón de Judas. Su preocupación por ellos era tal que su amor lo movía a escribir una carta como esta.  
En este contexto, donde cada lector creyente lee las entradas escritas por mi persona, por el amor de Cristo hacia vosotros, es en gran medida suficiente para escribirles en amor y animarles a discernir el error, tal cual como lo hizo Judas en su carta.
Noten que inmediatamente él se identifica v. 1-2, y le expresa su amor en v. 3, en este mismo verso el muestra que deseaba escribirles acerca de la salvación: “por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación,”  El “tenía” la disposición de escribirles acerca de la salvación, la común salvación,  como la llama él.
El vio la “necesidad” de escribir acerca de otro tema que notó con preocupación. Dice el v. 3: me ha sido necesario escribiros” tal vez los motivos que lo movieron a escribir acerca de la salvación no eran tan fuertes como los que el considero para escribir finalmente acerca de los apostatas y falsos maestros.
Llama mucho la atención que Judas no solo decide escribir simplemente, sino “exhortar”, dice el v. 3: “me ha sido necesario escribiros exhortándoos” El no solo se preocupo por escribirle, sino cumpliendo uno de los mandatos de Cristo, los exhorta.
Nos preguntamos: ¿Acaso ocurría algo realmente importante por lo cual Judas los exhortaba? Si esto es cierto, entonces, ¿a qué los exhortaba? Dice el v. 3: me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.
La razón por la cual él les escribe, es para que libren una batalla para pelear por la fe que una vez fue dada a los santos. Judas está preocupado porque sus destinatarios se aboquen a contender, a luchar por la fe genuina dada a los santos.
Estamos librando una batalla espiritual, una guerra por la verdad, esta época que nos ha tocado vivir, está plagada de herejía. Pero los apostatas y falsos maestros no vendrán de afuera, sino de adentro. De hecho, Judas nos advierte eso en el v. 4.
Hoy leemos por las redes sociales, por blog, por libros impresos, entre otros, falsas enseñanzas. Les doy un ejemplo: Ha escuchado Ud. A alguien decir: “Yo me identifico con la Confesión bautista de fe de Londres 1689, pero sin aceptar los 5 puntos del calvinismo” esta expresión es una de las incongruencias más absurdas que me en encontrado en estas últimas semanas.  Como una nota al margen, Calvinismo no es las doctrinas que Calvino enseño, decir o creer esto, es simplemente una ignorancia de las escrituras y de la historia de la iglesia.
Les explico la razón. Quienes redactaron esta confesión de fe  en 1677, pero que no había podido ser publicada por la situación política y religiosa reinante en Inglaterra, fueron Calvinistas y reformados en teología y escatología. Quiero citar a Sugel Michelén hablando de  este tema: “En esta segunda Confesión, conocida como la 1689, los bautistas quisieron expresar su acuerdo con los demás grupos reformados de Inglaterra, por lo que siguieron muy de cerca las definiciones doctrinales de la Confesión de Fe de Westminster, así como la Confesión de Saboya de los congregacionalistas.

Aunque diferían de aquellos teólogos en cuanto al gobierno y la membrecía de la Iglesia, en todas las otras cosas creían prácticamente lo mismo, y así lo manifestaron públicamente en su Confesión de Fe. Este documento ha sido, y sigue siendo, la Confesión de Fe de muchas iglesias bautistas desde entonces hasta nuestros días.”

Entonces nos preguntamos: ¿Qué de los que (“hermanos”) reniegan de la fe reformada y por  otro, usan la confesión de fe de los bautistas y se edifican de los pastores reformados?
Un ejemplo práctico de esto Ud. lo verá en alguien que dice: “La doctrina reformada y las doctrinas de la gracia son un engaño” Pero luego estas mismas personas están recomendando que escuchen a hombres (Paul Washer, Sugel Michelén, Salvador Gómez, Tim Conway, John Piper, Albert Mohler, etc…) que se apegan a la confesión de fe de 1689 y por lo tanto son de teología reformada.
Toda la confesión de fe publicada en Londres en 1689 es CALVINISTA, si desconoce el concepto real le invito a que pregunte. Pero es una mentira total, decir que puedes aceptar esta confesión y hacer la excepción que es aceptada sin su calvinismo. Es como decir que aceptas la Biblia como palabra de Dios, pero que sin reconocer que Cristo es Dios. Incongruencias (¿?).
La verdad mesclada con el error es el peor engaño. Es difícil de ver, es como tratar de ver una sustancia transparente en un vaso de leche.
Judas nos advierte acerca de esto y en las próximas entradas estaremos analizando el vv. 4. Y compartiendo ejemplos prácticos de cómo los falsos maestros se meten encubiertamente y salen dentro de la iglesia de Cristo.
Jud 1:24  Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha delante de su gloria con gran alegría, Jud 1:25  al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén.
Dios le guarde!