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Conversando con un viejo amigo, el cual tiene cerca de 35 años en el evangelio  (al menos 30 años profesando la denominación bautista) hablamos de distintos temas, pero en un momento de la conversación me dio inquietud su manera de abordarme, que me imagine el tema que iba a tratar a continuación, entonces decidí apelar a su “orgullo denominacional” y  preguntarle: ¿Hno. Ud. conoce la Confesión Bautista de fe de Londres publicada en 1689? Su respuesta fue como me esperaba: “no, no la conozco”.
Entiendo que él congrega en una iglesia bautista de corte fundamentalista, donde el único énfasis es ser un ganador de almas. Y si hay algo que caracteriza a estos hermanos, es su creencia de no usar confesiones de fe, alegando: “nuestra confesión de fe es solo la biblia”
Nosotros quienes defendemos el uso de las confesiones de fe, somos considerados anacrónicos, cuando tratamos de convencer a alguien del uso y legitimidad de las confesiones, se nos censura y evita. Se nos acusa de tradicionalistas humanistas y que seguimos opiniones de hombres. Pero haciendo un análisis objetivo, nada de esto se encuentra más lejos de la realidad como estas opiniones y actitudes.
(más…)

Revisando un material por internet, me encontré con una fotografía de una iglesia que tenía un anuncio o publicidad que decía: “2000 iglesias para el 2025”. Me llamo mucho la atención porque yo sacando la cuenta le quedan solo 15 años. Sé que al menos llevan unos 10 años en eso, realmente no conozco ninguna iglesia en el mundo que haya enviado tantos misioneros y pastores como para completar 2000 iglesias en 25 años. Eso daría una fantástica cifra de 80 iglesias por año.  Mi curiosidad no se aguanto y visite su web sitie para ver cuántas iglesias llevaban… mi sorpresa fue que no llevan más de 10 obras.
Pero esto no es solo un ejemplo de la ignorancia bíblica con respecto a fundación de iglesias, sino un descuido que le costará muy caro al pueblo de Dios en general.
Durante esta época que Dios me ha permitido vivir, puedo recordar con facilidad, como creyentes se preguntaban (y se preguntan!): ¿Por qué ese pastor engaño a la iglesia robando dinero? ¿Por qué aquel otro pastor vive una vida desordenada? ¿Por qué  después de dos o tres años de servicio abandona el ministerio? ¿Por qué los pastores maltratan verbalmente a la congregación? ¿Por qué ese pastor es autoritario?  
En otro orden de idea, pero en la misma tónica, esta semana una joven que nos frecuentaba en la IBRC nos contó que en su búsqueda de una iglesia con sana doctrina, llego a una congregación donde visito al menos unas dos veces. Ella en su deseo de llevar inconversos a la iglesia, pasaron un día entre semana a la iglesia para el culto de oración. Para sorpresa de ella, el pastor de esa congregación la regaño (delante de su amiga) diciéndole: “porque trajiste un invitado, debiste notificar antes, solo los días domingos se aceptan visitas”…  Ella finalmente se dio cuenta que lo mejor es que nos siga frecuentando…
¿Por qué ocurren estas cosas? ¿Por qué jóvenes fracasan en su intento de ser pastores o misioneros?
En nuestro país existen algunas iglesias que se desesperan en enviar a cualquiera al ministerio -como el ejemplo que menciono arriba- con tal de llenarse la boca en decir que están evangelizando a Venezuela para Cristo.
¿Qué dice la biblia a todo esto?
Creo que examinando bien las causas de estas situaciones, daremos con la solución.  Sin embargo, comparto mucho la opinión de John Armstrong. Porque el problema es que están enviando jóvenes y hombres maduros que no han sido llamados por Dios para tal propósito. Piensan que por darle una preparación académica religiosa, obteniendo un titulo de Lic. En Teología, ya están capacitados para ser pastores.  Los pastores que envían a sus “hombres de ministerio” ignoran casi absolutamente algunas áreas cruciales como el aspecto sexual, el dinero, y el poder. ¿Acaso no son estás áreas donde afloran la mayoría de los fracasos éticos y molares?
Decía John Armstrong:
“Hace algunos años se me pidió que presidiera una comisión en mi denominación evangélica donde las tareas incluían las entrevistas a los hombres que serían ordenados, antes de que se reuniera el consejo… nuestra tarea era examinar, preguntar y luego recomendar. Cada año examinábamos un buen número de hombres. Más de la mitad de ellos no estaban preparados-doctrinal y /o personalmente-según mi punto de vista. Varias veces recomendamos a la iglesia que no ordenara a un hombre.
Con frecuencia la iglesia local ignoraba nuestro consejo y procedía son nuestra aprobación, ordenando finalmente al hombre en alguna otra oportunidad. Lo que era particularmente preocupante era lo poco frecuente que el candidato o su congregación local se molestaban en averiguar nuestras razones para no recomendar a ese hombre al ministerio”1
Si las iglesias y los pastores se dedicaran a enviar hombres aprobados por Dios, esas cosas no sucederían. Las escrituras detallan muy bien quienes son aptos para el ministerio, porque seguramente habrá muchos que desearan ir a ministrar, pero no estarán calificados ni cualificados, y si lo envían, obtendremos los problemas que Ud. y yo solemos escuchar a nuestro alrededor.
Aunque reconozco que parte de problema es la desviada teología que tienen muchos pastores que los induce a tener iglesias con muchos problemas y por ende cuando se habla de enviar a hombres al ministerio, comenten los mismos errores. Enviado hombres descalificados que nunca han sido ni serán llamados por Dios para sagrada labor.
En la próxima entrada veremos algunos aspectos de los requisitos.

Documento original publicado en la Revista HeartCry


El Evangelio que prevalece en América hoy en día raramente es realmente un Evangelio.  Es una versión barata y diluida que es útil para fabricar roles de miembros, pero no bueno para edificar el Reino de Dios. Lo que declara sobre el hombre es tan cuidadoso que no ofende a nadie. Lo que declara de Dios es tan limitado que no molesta a nadie. Lo que demanda es tan poco que resulta en pequeñas convicciones, no causa un apartarse del pecado y no hace un llamado a la disciplina comprometida. Si el Cristianismo en América se ha de recuperar de esta enfermedad que la ha postrado en cama, entonces debe primero recuperar el evangelio que fue una vez predicado por Jesucristo y los apóstoles. Debe recuperar el evangelio que siempre es gratis, pero nunca barato. Debe aprender un Evangelio que es más que una decisión humana, y que en cambio es el gran poder de Dios. Debe predicar un Evangelio que no sólo tiene el poder para a todos los que lo abrazan, sino que también tiene el poder de transformar a todos los éste haya abrazado.
En la pasada edición de HeartCry, estudiamos los elementos básicos del evangelio: La depravación del hombre, la santidad de Dios, la ley de condenación de nuestro pecado, y la muerte de Cristo en la Cruz que compró al pueblo de Dios de la eterna destrucción. En esta edición vamos a considerar el llamado del Evangelio y la evidencia de su obra. En otras palabras, consideraremos lo que el hombre debe saber y hacer para ser salvo.
EL EVANGELIO DE HOY
El evangelio de hoy puede ser fácilmente reducido a “Cinco Leyes Espirituales”. Y son como sigue:
(1) Dios nos ama y tiene un plan maravilloso para nuestra vida.
(2) Hemos pecado y nuestro pecado nos separa de Dios.
(3) Cristo murió por nuestros pecados.
(4) Debemos hacer una oración de fe y pedir a Cristo que venda a nuestro corazón y nos salve.
(5) Si pedimos con fe, entonces podemos estar seguros que somos salvos. Si en algún momento dudamos de nuestra salvación, entonces simplemente debemos recordar el tiempo en el que hicimos aquella oración de fe y ver nuestra salvación como un hecho.
Antes de que sigamos adelante, debe decirse que este método de “compartir” el evangelio ha sido usado para dar a conocer a Cristo a millones de personas y ha resultado en la salvación de algunos. También debemos decir que los cristianos que realizan esta presentación del evangelio son mil veces más útiles para Dios, que el que conoce bien el evangelio, pero no tiene pasión por compartirlo. Sin embargo, esto también debe ser entendido: que no es por esa presentación del evangelio que las personas han sido salvadas, sino a pesar de esa presentación. Hay grandes defectos en la presentación del Evangelio y están deben ser corregidas si el Evangelio ha de recuperar su gloria y poder.
UN EVANGELIO CENTRADO EN EL HOMBRE
El evangelio de hoy comienza con el hombre, claramente poniéndolo en el mismo centro del universo como un ser invaluable por quien Dios vaciaría todo el cielos para obtenerlo. Esto simplemente no es verdad. Es Dios quien está en el mismo centro del universo, y sólo Él tiene valor infinito e intrínseco. Por el otro lado, el hombre es un desertor  en el universo, un rebelde aborrecedor de Dios que ha declarado guerra a Su Soberano, un traidor que desea que el trono de Su Rey, una criatura que desea usurpar la gloria de Su Creador, un instrumento creado para adorar que busca ser adorado en lugar de Dios.
El Evangelio Verdadero no comienza con el valor del hombre o el maravilloso plan de Dios para el hombre. El Verdadero Evangelio comienza con una declaración del valor de Dios y Su gran interés por Su propia gloria. Alguien ha dicho correctamente que el Evangelio no comienza con las palabras “Porque de tal manera amó Dios al mundo”, sino con la declaración, “en el principio Dios…”.
En lo que hemos escrito hasta ahora, no estamos intentando disminuir ni empequeñecer el amor de Dios. De hecho, decimos que el amor de Dios es tan infinito que va más allá de cualquier intento humano de definirlo y medirlo. Lo que estamos intentando hacer es poner lo primero, primero. Lo que decimos es que el hombre existe para Dios, y no Dios para el hombre. Y que el hombre no es el tesoro del universo, sino Dios. Y lo que Dios hace, no lo hace principalmente por el hombre, sino por Él mismo y por Su propia gloria y por el amor que Él tiene por Su propio nombre.
Hoy en día frecuentemente se argumenta que seria egocéntrico e incluso egoísta por parte de Dios hacer todo lo que Él hace principalmente para Él mismo y por Su propia gloria. Pero es absurdo pensar de esa manera. Como cristianos que creen la Biblia, ¿Cómo diríamos que es un hombre que le atribuye a algo más valor que a Dios o cuando un hombre relega a Dios a un segundo lugar en su vida? Le llamaríamos idolatría, ¿cierto? Pero, ¿Por qué? Porque hay una regla en Las Escrituras y en la misma gran estructura de la Creación que declara que Dios está por encima de todas las cosas y que todas las cosas existen para Él. Las Escrituras correctamente declaran:
Romanos  11:36 
Porque de él,  y por él,  y para él,  son todas las cosas.  A él sea la gloria por los siglos.  Amén.
Dios legítimamente hace todas las cosas para Él, por Su propia gloria y por el amor que el tiene de Su Propio Nombre. Si esto fuera de otra manera, Dios fuera culpable de idolatría y el universo sería un caos.  A la luz de lo que ha sido dicho, deberíamos cambiar la primera “ley espiritual” del evangelio de hoy en día: “Dios nos ama y tiene un plan maravilloso para nuestra vida”, por: “Dios es el Creador y Señor del universo y está infinitamente interesado por Su propia Gloria.
UN EVANGELIO PARA EL ENFERMO
La segunda de las “leyes espirituales” del evangelio de hoy dice que “hemos pecado y nuestro pecado nos separa de Dios”. El problema con esta ley no es que sea incorrecta, sino que no va suficientemente lejos. Nosotros no solamente hemos pecado, sino que somos pecadores. No solamente hacemos cosas incorrectas, sino que somos incorrectos. El Evangelio no es buenas noticias para el enfermo o para el que se está muriendo. El Evangelio es buena noticia para el que está muerto.
Efesios  2:1  “…cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados.”
Frecuentemente se predica que el hombre es como un enfermo en su lecho de muerte que puede hacer poco para salvarse, Dios es el doctor y el Evangelio es la medicina. Dios permanece ante el hombre enfermo con una cuchara llena de medicina y espera para dársela, pero el hombre debe dar el primer paso. Debe responder al deseo de Dios de salvarlo y esto lo hace abriendo su boca para recibir la medicina. Esto es absurdo. Las Escrituras no dicen que el hombre es pecador-enfermo sino pecador-muerto. Un hombre muerto no puede responder a ningún mensaje no importa cuan cariñoso o sincero sea, y el hombre pecaminoso no puede ni dará el primer paso de modo que Dios haga el resto. La salvación no es la decisión del hombre de aceptar la ayuda de Dios, sino el poder de Dios por el cual el pecador es resucitado y recibe gracia para arrepentirse de sus pecados y creer para  que de esa manera sea salvo.
En el evangelio que predicamos, debemos no solo decir  que el hombre ha pecado, sino que es pecador, muerto espiritualmente, con la buena voluntad necesaria para obedecer a Dios estando corrompida y totalmente destituido de esperanza excepto de la misericordia de Dios. Debemos enseñar que a menos que Dios obre en favor del hombre, el hombre morirá en sus pecados y pasara la eternidad bajo la retribución divina. Debemos hablar de la gran necesidad que el hombre tiene de Dios y de la urgencia de clamar al Dios de misericordia para que Él haga por ellos lo que ellos no pueden hacer.
A la luz de lo que ha sido dicho, quisiéramos cambiar la segunda “ley espiritual” de “Hemos pecado y nuestro pecado nos separa de Dios.” por “Somos pecadores, corruptos en naturaleza y acciones, estamos espiritualmente muertos, bajo la justa condenación de Dios y totalmente dependientes de Su misericordia.
       
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El Evangelio De Hoy                                    Un Evangelio Reformado 
 

 

Deje de Coquetear con la Iglesia

Publicado: abril 6, 2010 en Iglesia


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Hoy vivimos en un mundo fragmentado, donde la mentalidad actual es pasión e iglesia no tiene nada que ver.  Este tipo de mentalidad ha influido hasta en nuestra relación con Dios, puesto que no basta simplemente con ser parte de la iglesia universal, cada cristiano es llamado al compromiso apasionado con una iglesia específica, ¿por qué? Porque la iglesia local es clave para el crecimiento y salud espiritual del cristiano.   Y como cuerpo de Cristo, visible en el mundo, la iglesia local es central en el plan de Dios para cada generación.  Por lo tanto, una relación sincera y de corazón con la iglesia local es el amoroso plan de Dios para todo verdadero creyente que es seguidor de Cristo, y por ende, no se trata de lo que mis padres quieren para mi, no se trata de lo que piense tal o cual pastor, no se trata de una opción, sino de Cristo.
Entonces ¿qué es coquetear con la iglesia?, le doy un breve perfil, si ve en usted una o más de estas características, es tiempo de reflexionar si es verdaderamente cristiano, porque entonces usted esta coqueteando con la iglesia de Dios:
Primero, nuestra actitud hacia la iglesia suele estar centrada en nosotros mismos; es decir, vamos a la iglesia porque podemos recibir; interacción social, programas actividades, e intereses personales.  La pregunta es: ¿qué puede hacer la iglesia por mí?
Un segundo signo del que coquetea con la iglesia es la independencia.  Vamos a la iglesia porque es lo que se espera del cristiano, pero nos cuidamos de involucrarnos demasiado, en especial con los hermanos.  No le prestamos atención al propósito más amplio de Dios para nosotros como parte vital de una familia en una iglesia específica.  Así que lo hacemos todo de forma mecánica sin involucrarnos.
Y lo más esencial, quien coquetea con la iglesia suele ser crítico.  ¡Que incongruente!, no tenemos una alianza fuerte pero enseguida encontramos defectos en nuestra iglesia.  Tratamos a la iglesia con la mentalidad del consumidor, buscando el mejor producto, el que más nos guste y convenga, a precio de domingo por la mañana; porque en las tardes, estamos muy ocupados para retornar.  Como resultado somos inconstantes y no nos involucramos a largo plazo.
Tomemos un ejemplo.  Un hombre llamado Natán asistía a dos iglesias los domingos: a una porque le gustaba la música y a otra porque le gustaba los sermones; pero su relación, no pasaba de eso.  En la primera salía apenas terminaba la última canción, y entonces iba a la segunda, a cinco minutos en auto, hasta le daba tiempo de parar en el McDonald’s para comer algo antes de entrar al sermón.
Para muchos feligreses, Natán repartía muy bien su tiempo, pero déjeme decirle que Dios espera de nosotros mucho más que coquetear con su iglesia, por la cual El murió y pago un alto precio. De modo que cuando nos resistimos a la pasión y el compromiso en nuestra relación con la iglesia, perdemos lo mejor de Dios:
·         Nos engañamos a nosotros mismos
·         Engañamos a la comunidad de nuestra iglesia
·         Engañamos a nuestro mundo
Comencemos por el último punto: engañamos a nuestro mundo
¿Ha oído alguna vez que Jesucristo murió para salvarnos de nuestro pecado, y no hay otra forma de salvación? Juan 14:6, Romanos 5:8.  Para recibir el regalo de salvación, debemos apartarnos de nuestros pecado en genuino arrepentimiento y confiar en Dios y en el sacrificio de la muerte de su Hijo Romanos 10:9; Efesios 2:8-9.
Vea como se conecta esta buena nueva de salvación con la iglesia.  La iglesia es el vehículo que Jesús eligió para llevar el mensaje del evangelio, y le pregunto, ¿cómo puede usted predicar este mensaje, si  verdaderamente no está comprometido con su Iglesia? ¿Cómo puede motivar a otros asistir fielmente y enseñarles amar a la iglesia de Cristo, si usted con dificultad asiste los domingos en la mañana? ¿No siente que engaña a su mundo cuando les habla de Cristo y sus hechos muestran cuan fiel e inconstante ha sido su amor para con El?
Paul David Tripp escribe a los cristianos al respecto:
Su vida es mucho más que un buen empleo, un cónyuge comprensivo e hijos que no delinquen.  Es mucho más que un lindo jardín, buenas vacaciones y ropa a la moda. En realidad usted forma parte de algo inmenso…dios esta rescatando a la humanidad caída, transportándolas a su reino, y poco a poco dándoles forma según su imagen y quiere que usted forme parte de eso.
¿No es asombroso? Aunque usted pueda predicar el evangelio sin formar parte de una iglesia, ese no es el plan de Dios; porque el fin último de esa predicación es que almas vengan a los pies de Cristo, se queden en una iglesia donde le glorifiquen. A través de la iglesia local participamos en su plan eterno de rescatar a hombres y mujeres de sus pecados y transformar sus vidas por completo a fin de que glorifiquen a nuestro Padre que está en los cielos.  Esta es la misión de la iglesia, es nuestro deber, vocación, llamado y privilegio.
Engañamos a la comunidad de nuestra Iglesia.  Este es el lugar donde aprendemos amar a Dios y a los demás; donde somos fortalecidos y transformados por la verdad de la palabra de Dios.  Es donde se nos enseña a orar, adorar y servir, donde tenemos la certeza de invertir nuestras capacidades por la eternidad; donde crecemos en nuestro papel como esposos, esposas, hijos, amigos, padres, etc.


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Nos engañamos a nosotros mismos.  Al participar de forma genuina en su iglesia, nos estamos poniendo en las manos de Cristo para que El complete su obra en nosotros.   La iglesia es el mejor contexto, el vivero de Dios, si se quiere, para que florezcamos espiritualmente.  Es aquí donde El nos hace crecer y nos conforma a la imagen de su Hijo, así que no me diga que usted está bien espiritualmente, si no vienes a recibir agua de vida en el vivero de Dios, te engañas a ti mismo.

Conversando esta semana con mi suegro, analizábamos la situación de algunas iglesias en particular aquí en Venezuela, y terminamos hablando de la congregación donde él asiste. Después de reconocer que tengo razón en muchos de mis planteamientos con respecto algunos asuntos. Mi esposa le pregunta: Si es así como dices, ¿Por qué nos te vas a otra iglesia? Después de dar varios motivos  -a nosotros y en especial para mí-  él aún no ve (porque si las tiene) las razones para ir a otra congregación.
Es mi intención en esta entrada que Ud. Analice su condición y si está siendo edificado realmente en la congregación donde asiste. Aunque no será mi intención motivar a alguien a salir de su iglesia sin motivo, si lo es, dar información para que Dios abra sus ojos y vea la condición en la cual está su iglesia.
Como no me considero un experto en esta área, lo que haremos será ver 10 razones para escoger una buena iglesia, tomadas del libro: ¡Deje de Coquetear con la Iglesia! De Joshua Harris.  Así que, antes de pronunciar alguna crítica, le sugiero amado hermano que compre el libro, léalo y luego si desea conversamos…  (Haré un resumen de cada pregunta por lo extenso.)

1.                 ¿Es esta una iglesia donde se enseña con fidelidad la Palabra de Dios?
La iglesia que glorifica a Dios está gobernada por la Palabra de Dios. II Timoteo 3:16 dice: “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,” 
Tenga cuidado. A primera vista la mayoría de las iglesias parecerán enseñar la Palabra de Dios. La verá impresa en el boletín, escrita en las paredes o salpicada a los largos de los servicios. No obstante, estas referencias a las Escrituras no implican necesariamente que la iglesia esté sometida a la Palabra de Dios.
Algunos maestros empiezan sus mensajes con la Biblia, pero esto es solo un trampolín para expresar sus propias ideas personales. ¡Yo debería saberlo muy bien, pues solía ser de ese tipo de maestros! Acostumbraba construir mensajes entretenidos alrededor de ilustraciones, opiniones o ideas propias. Siempre condimentaba mis mensajes con los pasajes de la Biblia. Sin embargo, las escrituras no eran la carne del plato, sino solo el condimento….”
Así que su primera prioridad es buscar una iglesia cuya enseñanza se rija por la confianza en la autoridad de las Escrituras.
2.               ¿Es esta una iglesia donde importa la sana doctrina?
“En Hechos 2:42 se nos dice que los primeros creyentes “perseveraban en la doctrina de los apóstoles”. En estos días a menudo la sana doctrina es objeto de burlas de parte de personas que la ven como algo innecesario y que causa divisiones para vivir la vida cristiana…   Un amigo que asistía a una conferencia para obreros de la juventud me dijo que el anfitrión inicio la actividad subiendo al escenario y declarando: ¡No se trata de la  doctrina! ¡Se trata de Jesús!”
“Creo que esta es una afirmación triste,  y que no guía por el camino adecuado. No tenemos que elegir entre la importancia de la doctrina y el amor de Jesús. Las dos búsquedas no se oponen.”
Busque una iglesia que conozca y defina con claridad aquello en lo que cree, un lugar donde la declaración de fe de veras marque una diferencia. Si tal iglesia es donde usted se siente como en su hogar, podrá estar de acuerdo con la afirmación de las doctrinas principales.
Si está buscando un material que le guíe en su estudio bíblico sobre doctrina, le recomiendo:  Bible Doctrine, (Doctrina de la Biblia) por Wayne Grudem. Este libro cubre los aspectos del Hombre, Cristo, la Salvación, de una manera fácil de entender.
3.               ¿Es esta una iglesia donde se atesora y proclama con claridad  el evangelio?
En cuanto a la elección de una iglesia, Charles Spurgeon dijo una vez:
No vayas donde haya linda música, buena conversación y bella arquitectura;: estas cosas no llenan ni el estomago ni el alama. Ve donde se predique el evangelio, el evangelio que en verdad alimenta tu alma y ve con frecuencia.
C.J. Mahaney, el pastor y amigo que ha entrenado en el ministerio, me enseño que la primicia del evangelio ha de estar en mi vida personal y en mi liderazgo de la iglesia local. Me enseño que el evangelio no es solo para salvarnos, sino la realidad que nos define cómo debemos vivir cada día nuestras vidas.
4.                ¿Es esta una iglesia comprometida a llegar a los no cristianos con el evangelio?
Jesús comisión a todos sus seguidores a ir y hacer discípulos (véase Mt. 28:18-20) así que, haga que sea prioridad buscar una iglesia que no solo celebre el evangelio, sino que también se extienda a los nos salvo en la comunidad con estas mismas buenas nuevas. Sin un énfasis en la evangelización una iglesia se vuelve egoísta y cerrada en sí misma.
5.                 ¿Es esta una iglesia cuyos líderes se caracterizan por la humildad y la integridad?
Cuando cumplí los veintiún años, mi padre me escribió una carta especial en la me alentaba a encontrar hombres a quienes quisiera parecerme. “Entonces siéntate a sus pies y aprende de ellos”, decía. Este es un buen consejo. No hay pastor perfecto, pero cuando se trata de evaluar a los líderes de una iglesia, uno quiere encontrar hombres en quien se pueda confiar y cuyo ejemplo podamos siempre seguir. En 1 Tim. 3 se enumeran las calificaciones de los pastores…” “… observe que las calificaciones se relacionan en su mayoría con la calidad de su vida. Creo que ser pastor es una profesión de carácter. No hay destrezas, capacidad de liderazgo o estrategias de comunicación que puedan reemplazar al carácter piadoso. Busque una iglesia donde el carácter personal sea más importante que el titulo, la posición o el éxito.
He encontrado  que los líderes más eficientes se ven a sí mismo primero como siervos. Y los lideres con integridad siempre recuerdan que deben rendir cuentas. No se ven ellos mismo como inmunes al pecado…” (énfasis añadido por mí)
En la siguiente entrada terminaremos de ver lo que dice Joshua Harris. Por ahora les recomiendo el libro de Mark Dever: 9 Marcas Una iglesia Saludable.


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Marcos 10:19  Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.
Siguiendo con nuestra entrada: Cristo nuestro máximo ejemplo en el evangelismo, decíamos que la ley es necesaria para que el pecador pueda ver su condición y acudir a Cristo clamando misericordia. (Rom 7:7)
Muchos púlpitos olvidan Éxodo 20. Incluso el cuarto mandamiento, de guardar uno de cada siete días para Dios. La teología barata que se estudia en las iglesias, realmente ofende a Dios.
Una de las mentiras que Satanás ha vendido a muchos cristianos es que la ley y el amor son irreconciliables. Las escrituras registran todo lo contrario; Mat 22:37  Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. (La ley es una exposición de las exigencias del amor. Jesús mismo definió el amor, refiriéndose a la ley. Juan 14:15 “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama” Y es que no se puede expresar amor sin el patrón de la ley. El apóstol Juan tendría este concepto bíblico de amor bien claro en su mente, en su carta él escribe: 1Jn 5:3  Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.   El amor hace que la ley sea deleitable. De hecho, David en el Salmo 119:35 nos recuerda esto: “Guíame por las sendas de tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad.” La ley es una ayuda para amar. Dice Rom. 13:8-10 Rom 13:8  No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Rom 13:9  Porque: No adulterarás,(B) no matarás,(C) no hurtarás,(D) no dirás falso testimonio,(E) no codiciarás,(F) y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Rom 13:10  El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.
Como hemos demostrado que el amor no está en conflicto con la ley, tampoco lo está con la gracia. La ley o su cumplimiento no le dan al pecador la capacidad para obtener la salvación. Lo que hace la ley es matar, humillar al pecador a tal  punto que no tenga otra opción, sino de recurrir a Cristo y suplicar por la  gracia redentora. Es por eso que entendemos que la salvación no es por obra, por algo que el hombre pueda hacer. Ef. 2:8 declara que la salvación es por gracia mediante la fe que es dada por Dios.  En este punto debemos recordar que la ley es necesaria para que el pecador vea su condición.
Es esencial una declaración del decálogo para que el impío vea cual alejado está de cumplir las exigencias de Dios. Cuando el hombre se dé cuenta de quién es en realidad y cual es condición (Rom 3:19-20) entonces podrá clamar misericordia.
Apreciado lector, ¿Sabe por qué la gente no tiene conciencia de que ha pecado? Porque nosotros no les hemos hablado del pecado como la biblia lo dice. Tienen un concepto equivocado del pecado, pero es porque Ud. Y yo no hemos aprendido exactamente lo que la escritura declara acerca del pecado. No es un simple decir: “si he pecado” se debe explicar detalladamente el decálogo, la ley moral de Dios. Cuando las almas allá afuera se sientan heridas por el decálogo, entonces y solo entonces será el tiempo para derramar el evangelio.
Recordemos que estamos en el punto donde el Joven Rico le hace la pregunta a Jesús: ¿qué bien haré para tener la vida eterna?
 Cristo mostrando compasión (Mr. 10:21) por este hombre, no solamente trato de mostrarle que él no es bueno, como suponía, sino que le mostró el decálogo, por eso le muestra los mandamiento. Notemos algo, Cristo solo le nombro la segunda parte de los mandamientos, los que tienen que ver con las relacione humanas. Pero aquí en Marcos observamos que Cristo se salto un mandamiento, ¿Cuál fue? El decimo mandamiento. Ahora, porque Cristo se saltaría este mandamiento hasta este punto del relato? Una de las razones es que deseaba mostrarle que él se diera cuenta de su terrible condición. Cristo al ver este joven no le hizo falta mencionar los primeros 4 mandamientos (que los estaba violando), y es que el dios de este joven rico eran sus riquezas (vv. 22) Jesús espero para poner el dedo en la llaga de este joven. Cuando le dijo: “Vende todo lo que tienes y dalo a los pobres” le estaba predicando el décimo mandamiento de una manera práctica. Cristo estaba usando “No codiciarás” como un cuchillo para abrir el podrido corazón de este hombre y demostrar que aun esos pecados que no se ven a la vista humana también están ahí carcomiendo el alma.
¿Qué hubiese ocurrido si Jesús le dice directamente; “No codiciaras”? Este joven hubiese contestado; “Señor yo no he deseado la propiedad ni las riquezas de nadie” Aquel joven amaba  mas sus riquezas que a Dios.  
Querido lector, te percatas un poco de cómo evangelizaba Jesús, recordemos que hasta ahora no ha respondido la pregunta; ¿qué bien haré para tener la vida eterna? El simplemente se ha dedicado a exponer la ley para que este pecador acuda a buscar misericordia. Notas como Jesús tampoco buscaba un mero asentimiento intelectual que el joven era menso santo que Dios?
Para la próxima entrada nos quedará pendiente los texto del 21 al 23. Porque veremos cual fue la reacción de Jesús ante la respuesta de este joven que pregunto: ¿qué bien haré para tener la vida eterna?

Para quienes objetan la doctrina bíblica del gobierno plural de ancianos,  dicen que no es posible gobernar cuando comparten la misma autoridad,  ellos preguntan: ¿Quién manda a quien? Otros, en su intento de ser  bíblicos apelan al ejemplo de Moisés, pero, ¿quien fue Moisés y cuál fue su rol? El fue el libertador de pueblo de Israel de la esclavitud Egipcia, nosotros tenemos a nuestro Moisés; Jesucristo, el es nuestro libertador. Pero si detallamos bien la historia del pueblo de Israel, notaremos que después de Josué, no hubo un solo líder, sino que las familias sacerdotales tomaron el liderazgo.
También existen algunos que son un poco más creativos en su afán de estirar las escrituras y hablar donde la Biblia calla. Estos intérpretes dicen: “así como Israel fue gobernado por un  rey, así mismo la iglesia debe ser gobernada por un pastor”.  No existe ningún texto en las escrituras que haga tal comparación, ni siquiera el diccionario de la Real Academia asemeja ambos términos, en concepto y  oficio. Debemos recordar que la nación de Israel fue Teocrática, los reyes cuando fueron colocados por Dios, cumplían estrictamente sus funciones civiles. Las religiosas estaban destinadas a una tribu en específico. 
Algunos dicen que  Apocalipsis cap. 1 apoya el concepto de una iglesia con un pastor. Allí el apóstol Juan habla de los “ángeles” (angeloi) de las siete “iglesias” (v 20). Angelos puede significar “mensajero” y los que defienden la idea de una iglesia-un pastor dicen que los mensajeros aquí y en los cap. 2 y 3 son los pastores de las iglesias.
Existen algunos problemas con esta interpretación, mencionare al menos dos; La primera es que angeloi no se usa en ninguna parte de la escritura para referirse a un pastor, anciano u obispo en el nuevo Testamento. Y cada vez que la palabra angeloi aparece en el Apocalipsis es para referirse a ángeles. 
Segunda, aún si se pudiera demostrar que estos ángeles eran pastores, eso todavía no prueba que no fuesen representantes de un grupo de pastores. Hechos 14:23 dice; Y constituyeron ancianos (PLURAL)  en cada iglesia (SINGULAR), y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído. Énfasis añadido.
Objetar esta doctrina diciendo: “es imposible que se pongan de acuerdo varios pastores con un mismo asunto”, es algo inaceptable, cuando la escritura da ejemplos muy explícitos. (Hc. 6:2) ¿Acaso no habita el mismo Espíritu Santo en todos los pastores y los guía por igual? ¿Ha dejado de ser Cristo la Cabeza de la Iglesia? Es aquí donde entran dos principios claves para el desarrollo de este liderazgo bíblico. Por un lado está el principio de unanimidad, y por el otro, el principio de primero entre iguales.
 Si es cierto que el Espíritu Santo guía la vida de los hombres que llevan el curso de la iglesia, entonces Él colocará el mismo pensamiento y sentir en cuanto a todos los asuntos tocantes a la vida de la iglesia. ¿No fue así que los apóstoles tomaron sus decisiones?
Entendemos de las escrituras que el Espíritu Santo reparte dones de distintas formas y niveles (Rom 12:6; 1 Cor. 12:4;  Ef. 4:8) y eso influye en los hombres que Dios ha capacitados, algunos de ellos vendrán con un don de enseñanza (o administración) más desarrollado que otro. Por eso  nuestro entendimiento en la diversidad y unidad del cuerpo de ancianos, donde habrá hombres con el don de liderazgo más elevado y  pudiese verse como si sobresaliera. Pero no es así, simplemente nuestro buen Dios seguramente le capacito para ser el primero entre sus iguales.
Este principio los romanos lo llamaban primi inter pares,  “primero entre pares”. 
Veamos esto en la escritura; Entre los doce apóstoles Pedro, Santiago y Juan y en ocasiones Andrés, son los primeros entre sus iguales. En algunas oportunidades fueron ellos y no los otros quienes Jesús selecciono para que le acompañase. (Lc. 8:51; 9:28 y Mr. 14:33)
Dentro de estos tres, indiscutiblemente Pedro es el primero entre sus iguales, podemos resaltar el hecho que él aparece de primero en las cuatro listas de los doce. 
Jesús encargo a Pedro que confirmase a sus hermanos (Lc. 22:32) Pedro era sin duda un orador natural, confirmado por Jesús.  El libro de los hecho muestra ricamente como el liderazgo de Pedro se hizo notar en los primeros capítulos del relato del historiador Lucas. (Hc. 2:14; 42: 4:33; 5:12, 18, 29, 42; 6:2-6; 8:14; 9:27)
Sin embargo no podemos dejar de notar como Pablo observa este asunto en Galatas 2:9 “y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión”. Énfasis añadido
Podríamos pensar que esto se limitaba a los apóstoles, cuando escogieron a los siete (Hc.6 ) resaltan claramente a la vista los nombres de Felipe y Esteban, no era que ellos tenían un cargo superior sobre los otros cinco, simplemente por sus dones y capacidades fueron usados.
Otro ejemplo lo vemos entre Pablo y Bernabé en su primer viaje misionero, ambos eran apóstoles, (Hc. 13:1-3; 14:4; 15:36-39; I Cor. 9:1-6) pero Lucas nos relata a Pablo llevando la palabra (Hc.13:13; 14:12) Aunque Pablo era el  más dotado entre los dos, el no tenía ningún rango especial sobre Bernabé. Lo mismo podemos decir de la relación entre Pablo y Silas (II Tes. 2:6)
Esto no significa que los ancianos que son primero entre sus iguales, lleven toda la carga de la iglesia o tengan la última palabra en la toma de decisiones, por el contrario, son todos los ancianos que compongan el cuerpo pastoral quienes unánimemente tomaran las decisiones y el rumbo de la iglesia.
Una de las múltiples ventajas que tiene el liderazgo plural de ancianos, es usar con mayor eficacia los dones de cada pastor en el desarrollo de la iglesia local. Es así como aquellos que tienen el don de enseñanza más desarrollado, pueden perfectamente enseñar con mayor eficacia,   lo mismo diríamos de los pastores que predican y  administran.
Por último, el gobierno plural de ancianos provee una protección contra las trampas del egoísmo, codicia, desequilibrio y una ambición de poder desmedida, a la que pueden sucumbir los líderes de la iglesia (pastores). Un pastor que rehúsa a rendir cuenta a sus iguales está en peligro de manchar el nombre de Cristo y afectar la salud de la iglesia.