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Una de las cosas que me desagrada de quienes hacen un alboroto por discutir temas de interés social, religioso o cualquier otro índole, es dejar por un lado las normas y principios básicos de la apologética. Por ejemplo aceptar (A) es consecuentemente negar (-A), por ser su opuesto. Un ejemplo práctico de esto es; si yo amo a los niños, debo odiar a los pedófilos. Con esto en mente solo tocaré algunos aspectos de esta reforma a la Ley que desean hacer en Venezuela a propósito de darle carácter legal a las uniones homosexuales en el país.

Para este 28 de Junio en el mundo se celebra la marcha en pro de la “defensa de los derechos de los Gay”, y nuestro país no escapa a este evento. Más preocupante aún es escuchar como el parlamento venezolano desea aprobar una reforma a la ley para permitir la legalidad de los matrimonios entre hombres y mujeres del mismo sexo.

Ellos utilizan el Artículo 21. Todas las personas son iguales ante la ley; en consecuencia: 1. No se permitirán discriminaciones fundadas en la raza, el sexo, el credo, la condición social o aquellas que, en general, tengan por objeto o por resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio en condiciones de igualdad, de los derechos y libertades de toda persona” Pero señores, -si es que se les puede llamar así-, cuando este articulo se refiere a los discriminación por el sexo, no habla del homosexualismo, habla de la discriminación por ser hombre o ser mujer en cualquiera de las esferas de la sociedad, no está hablando para nada que es discriminación sexual rechazar la unión de dos hombres o dos mujeres. Está hablando de la base bíblica que encontramos en Gen 1:26.” Varón y Hembras los creo.”

Dice un defensor de la asociación “GLBT de Venezuela” dice: “La sociedad indirectamente los está obligando a casarse con personas de otro sexo y es así como vemos a muchos homosexuales casados con personas de sexo contrario, cuando esa no es su preferencia”

Si tomamos esta manera de razonar, no nos extrañaría, ver este 28 de Junio, una marcha para legalizar a los drogadictos, ellos tienen sus derecho también. Finalmente como dice este hombre: “es no es su preferencia” Si nuestros gustos y preferencias nos guiaran a establecer las leyes de un país, entonces no encontraremos como un barco a la deriva.

La sociedad Venezolana obliga a los consumidores de droga a adquirirla por medios ilegítimos, cuando ellos desean hacerlo legítimamente, esa es su preferencia. O no es este un razonamiento lógico del argumento usado por este hombre. Lo mismo podrían decir los presos. Los que roban y secuestran tienen sus preferencias, ellos nacieron con esas inclinaciones, están enfermos. Y la ley debe protegerlos. Así ahora tendrán que razonar lógicamente las autoridades legislativas Venezolanas.

Es que cuando quitamos a Dios de en medio de las leyes y la moral, quitamos el único centro seguro, objetivo que regula las leyes de las constituciones de los países.

La escrituras hablan claramente acerca de este tema y condena a quienes lo practican. Dice el pastor Sugel Michelén: La Biblia condena claramente la homosexualidad como un pecado que Dios aborrece (comp. Lv. 18:22; 20:13; Rom. 1:26-27; 1Cor. 6:9-10; Judas 7). Algunos quieren torcer la enseñanza de las Escrituras para apoyar las prácticas homosexuales, pero la Biblia es muy clara al respecto: “ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1Cor. 6:10).

Ahora la biblia condena todos los pecados, pero los pecados sexuales son mas evidentes destructivos, observen lo que dice John MacArthur: “Debido a que la intimidad sexual es la más profunda que une dos seres humanos, cuando se le usa mal corrompe en el nivel humano más profundo. Este no es un análisis sicológico, sino un hecho divinamente revelado. La inmoralidad sexual es mucho más destructiva que el alcohol, mucho más destructiva que las drogas, y mucho más destructiva que el crimen” (ad loc.).

Si tiramos por el suelo la definición de matrimonio que Dios nos da en la Biblia, ¿cuál es la base que usaremos para una nueva definición? Eso nos llevaría a un océano sin rumbo, ¿Por qué considerar moralmente correcto que dos hombres o dos mujeres se unan en matrimonio y no aceptar otras relaciones que hoy la sociedad considera aberrantes, como el incesto, por ejemplo? ¿Acaso no podrían alegar los polígamos, u otros grupos que practican otras formas de relaciones no convencionales, que están siendo discriminados por sus preferencias sexuales?

Dice la parlamentaria que promueve esta reforma a ley: “La gente tiene libertad en nuestra Constitución, algunos dirán que ésta no lo permite porque habla del matrimonio entre un hombre y una mujer y por eso nosotros utilizamos la figura de las asociaciones de convivencia”. (Énfasis añadidos)

Ven como empiezan a redefinir el matrimonio, ahora en nuestra constitución existirán esas “asociaciones de convivencia”

Nosotros como Cristianos partiremos siempre de la premisa de que Dios es el creador del universo, y se ha revelado al hombre a través de las Sagradas Escrituras, y en ella presenta la homosexualidad como un pecado. No como una enfermedad. En Romanos 1:26-27 Pablo define la homosexualidad como una pasión vergonzosa y antinatural; y en 1Corintios 6:9-11 declara que los que practican la homosexualidad no “heredarán el reino de Dios”.

Pero los que rechazan las escrituras y al Dios de ellas, ¿Qué base tendrán para redefinir las relaciones humanas? ¿Hacia donde los llevara sus creencias, hacia Sodoma y Gomorra?


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Marcos 10:19  Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.
Siguiendo con nuestra entrada: Cristo nuestro máximo ejemplo en el evangelismo, decíamos que la ley es necesaria para que el pecador pueda ver su condición y acudir a Cristo clamando misericordia. (Rom 7:7)
Muchos púlpitos olvidan Éxodo 20. Incluso el cuarto mandamiento, de guardar uno de cada siete días para Dios. La teología barata que se estudia en las iglesias, realmente ofende a Dios.
Una de las mentiras que Satanás ha vendido a muchos cristianos es que la ley y el amor son irreconciliables. Las escrituras registran todo lo contrario; Mat 22:37  Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. (La ley es una exposición de las exigencias del amor. Jesús mismo definió el amor, refiriéndose a la ley. Juan 14:15 “El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama” Y es que no se puede expresar amor sin el patrón de la ley. El apóstol Juan tendría este concepto bíblico de amor bien claro en su mente, en su carta él escribe: 1Jn 5:3  Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.   El amor hace que la ley sea deleitable. De hecho, David en el Salmo 119:35 nos recuerda esto: “Guíame por las sendas de tus mandamientos, porque en ella tengo mi voluntad.” La ley es una ayuda para amar. Dice Rom. 13:8-10 Rom 13:8  No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Rom 13:9  Porque: No adulterarás,(B) no matarás,(C) no hurtarás,(D) no dirás falso testimonio,(E) no codiciarás,(F) y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Rom 13:10  El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor.
Como hemos demostrado que el amor no está en conflicto con la ley, tampoco lo está con la gracia. La ley o su cumplimiento no le dan al pecador la capacidad para obtener la salvación. Lo que hace la ley es matar, humillar al pecador a tal  punto que no tenga otra opción, sino de recurrir a Cristo y suplicar por la  gracia redentora. Es por eso que entendemos que la salvación no es por obra, por algo que el hombre pueda hacer. Ef. 2:8 declara que la salvación es por gracia mediante la fe que es dada por Dios.  En este punto debemos recordar que la ley es necesaria para que el pecador vea su condición.
Es esencial una declaración del decálogo para que el impío vea cual alejado está de cumplir las exigencias de Dios. Cuando el hombre se dé cuenta de quién es en realidad y cual es condición (Rom 3:19-20) entonces podrá clamar misericordia.
Apreciado lector, ¿Sabe por qué la gente no tiene conciencia de que ha pecado? Porque nosotros no les hemos hablado del pecado como la biblia lo dice. Tienen un concepto equivocado del pecado, pero es porque Ud. Y yo no hemos aprendido exactamente lo que la escritura declara acerca del pecado. No es un simple decir: “si he pecado” se debe explicar detalladamente el decálogo, la ley moral de Dios. Cuando las almas allá afuera se sientan heridas por el decálogo, entonces y solo entonces será el tiempo para derramar el evangelio.
Recordemos que estamos en el punto donde el Joven Rico le hace la pregunta a Jesús: ¿qué bien haré para tener la vida eterna?
 Cristo mostrando compasión (Mr. 10:21) por este hombre, no solamente trato de mostrarle que él no es bueno, como suponía, sino que le mostró el decálogo, por eso le muestra los mandamiento. Notemos algo, Cristo solo le nombro la segunda parte de los mandamientos, los que tienen que ver con las relacione humanas. Pero aquí en Marcos observamos que Cristo se salto un mandamiento, ¿Cuál fue? El decimo mandamiento. Ahora, porque Cristo se saltaría este mandamiento hasta este punto del relato? Una de las razones es que deseaba mostrarle que él se diera cuenta de su terrible condición. Cristo al ver este joven no le hizo falta mencionar los primeros 4 mandamientos (que los estaba violando), y es que el dios de este joven rico eran sus riquezas (vv. 22) Jesús espero para poner el dedo en la llaga de este joven. Cuando le dijo: “Vende todo lo que tienes y dalo a los pobres” le estaba predicando el décimo mandamiento de una manera práctica. Cristo estaba usando “No codiciarás” como un cuchillo para abrir el podrido corazón de este hombre y demostrar que aun esos pecados que no se ven a la vista humana también están ahí carcomiendo el alma.
¿Qué hubiese ocurrido si Jesús le dice directamente; “No codiciaras”? Este joven hubiese contestado; “Señor yo no he deseado la propiedad ni las riquezas de nadie” Aquel joven amaba  mas sus riquezas que a Dios.  
Querido lector, te percatas un poco de cómo evangelizaba Jesús, recordemos que hasta ahora no ha respondido la pregunta; ¿qué bien haré para tener la vida eterna? El simplemente se ha dedicado a exponer la ley para que este pecador acuda a buscar misericordia. Notas como Jesús tampoco buscaba un mero asentimiento intelectual que el joven era menso santo que Dios?
Para la próxima entrada nos quedará pendiente los texto del 21 al 23. Porque veremos cual fue la reacción de Jesús ante la respuesta de este joven que pregunto: ¿qué bien haré para tener la vida eterna?