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La respuesta a este pregunta nos lleva a necesariamente a responder, ¿Qué es el evangelio?, pero antes debemos decir que no lo es. 
Para esto deseo compartirles un material del Pastor Sugel, tomado del libro de Mark Dever: “The Gospel & Personal Evangelism
Evangelizar no consiste en imponer nuestras opiniones religiosas sobre otros:

En una época tan pluralista como la que nos ha tocado ministrar, una de las objeciones más comunes en contra del evangelismo es que nadie tiene derecho a imponer sus opiniones sobre los demás, y mucho menos en algo tan personal como la religión.

Pero lo cierto es que cuando predicamos el evangelio no nos estamos imponiendo sobre los demás, porque el mensaje que debemos proclamar no es una opinión personal, sino un hecho revelado por Dios en Su Palabra.

Cuando un piloto anuncia a los pasajeros que se amarren el cinturón de seguridad porque están a punto de aterrizar, él no está “imponiendo” sobre ellos su opinión o preferencia personal, sino compartiendo un anuncio que puede evitarles un daño o incluso salvarles la vida.

Pues lo mismo ocurre cuando evangelizamos. Nosotros no inventamos el evangelio. Ni estamos tratando de imponer sobre las personas nuestras perspectivas de Dios o de la salvación.

De hecho, ni siquiera podemos imponer sobre los demás el verdadero mensaje de salvación que encontramos en las Escrituras. Nuestra responsabilidad es anunciar el mensaje, sembrar la semilla de la Palabra, pero no tenemos la más mínima capacidad para hacer que esa semilla germine. Eso es algo que nadie puede imponer sobre otro.

Escuchen lo que Pablo escribió a los hermanos de Corinto, los cuales se estaban “alineando” en torno a sus predicadores favoritos.

“¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios. Así que ni el que planta es algo, ni el que riega es algo, sino Dios, que da el crecimiento” (1Cor. 3:5-7).

Por más efectivo que un predicador pueda ser comunicando el mensaje de las Escrituras, él no tiene el más mínimo poder para hacer que sus oyentes se conviertan. Ningún hombre puede imponer el cristianismo sobre otro.

Evangelizar no consiste en compartir nuestro testimonio:

Con esto no estoy diciendo que sea incorrecto, o que no tenga ningún valor, el hecho de que nosotros compartamos con otros nuestro testimonio personal de salvación. Eso tiene su lugar, tanto entre los incrédulos, como entre los creyentes.

En el libro de los Hechos vemos a Pablo en dos ocasiones compartiendo el testimonio de su conversión. Es estimulante escuchar las diversas maneras como el Señor trata con los Suyos para traerlos a salvación. Alguien dijo una vez que hay un solo camino para llegar al Padre, nuestro Señor Jesucristo, pero que hay muchos caminos para llegar a Cristo.

Pero una cosa es compartir nuestra historia personal de salvación y otra muy distinta compartir el mensaje de la cruz. El testimonio personal puede ser el punto de partida para predicar el evangelio, pero si queremos evangelizar no podemos quedarnos ahí.

Evangelizar no consiste en involucrarnos en obras de bien social:

Y aquí debemos decir lo mismo que dijimos en el punto anterior. Es correcto que los creyentes manifiesten en formas concretas la misericordia del Señor haciendo bien; eso es algo que recomienda el evangelio que predicamos (comp. Mt. 5:16; 1P. 2:12). El Señor espera que los Suyos se involucren en este tipo de cosas (Mt. 25:34-36).

Pero de ninguna manera podemos confundir las obras de bien social con el evangelismo. La tarea de evangelizar implica la comunicación de un mensaje, ya sea de forma oral o escrita. Mientras ese mensaje no sea claramente comunicado a los hombres, allí no ha habido evangelismo, independientemente del bien que podamos hacer a otros.

Cuando sustituimos el evangelismo por las obras de bien social estamos perdiendo de vista que la mayor necesidad del hombre es reconciliarse con Dios contra el cual se encuentra enemistado por causa de su pecado.

Kevin DeYoung dice al respecto: “Las buenas obras pueden adornar el evangelio y son el fruto del evangelio. Pero las buenas obras en sí mismas no son el evangelio. Las personas necesitan escuchar las buenas nuevas de que Cristo vino a salvar a los pecadores”.

Los creyentes debemos hacerle bien a todos según tengamos la oportunidad, dice Pablo en Gal. 6:10, pero sin olvidar que cualquier otro problema humano pasa a ser secundario ante la realidad de que todos nosotros nos presentaremos algún día delante de nuestro Creador para rendir cuenta de nuestras vidas.

Tampoco debemos confundir el evangelismo con la apologética:
La palabra apologética significa presentar defensa de nuestra fe. Y una vez más, eso es algo bueno y necesario. Pedro nos dice en su primera carta que los creyentes deben estar preparados para presentar defensa (del griego “apología”), con mansedumbre y reverencia, ante todo aquel que nos demande una razón de la esperanza que hay en nosotros.

Muchas veces nos toparemos con personas que niegan la existencia de Dios, o que tienen dudas acerca del origen divino de la Biblia. Y nosotros debemos aprender cómo responder a tales personas.

Pero no es lo mismo defender la fe que predicar el evangelio. Presentar pruebas a favor de la inspiración de las Escrituras o de la existencia de Dios es una cosa, transmitir el mensaje de salvación es otra (aunque es posible que en ocasiones tengamos que hacer una labor apologética antes de que podamos proclamar el mensaje del evangelio).

Por otra parte, creo que es a lugar la advertencia de Mark Dever de que la apologética tiene sus peligros. Uno de ellos es que sin querer podemos confirmar a alguien en su incredulidad por nuestra inhabilidad de responder ciertas preguntas, algunas de las cuales no tienen una respuesta de este lado del cielo.

Por más buen apologeta que una persona pueda ser, nadie en este mundo puede responder todas las preguntas que la gente se hace en relación con la revelación bíblica. Pero como bien señala el pastor Dever, “el hecho de que no lo sepamos todo no quiere decir que no sepamos nada” (pg. 78).

A partir de lo que Dios sí ha revelado podemos dar a conocer a los hombres la condición en que se encuentran delante de Él, y la solución que Él mismo ha provisto para que podamos ser salvos. No nos dejemos intimidar por el hecho de que no tenemos todas las respuestas, porque no existe un solo ser humano en el mundo que las tenga.

Otro peligro de la apologética es que puede distraernos de comunicar el mensaje que los pecadores necesitan escuchar. En ese sentido debemos estar alertas para no dejarnos arrastrar por la agenda de los incrédulos (cuando los pecadores se sienten entre la espada y la pared con respecto a su pecado, muchas veces tratan de desviar la atención como hizo la mujer samaritana con el Señor Jesucristo, y de repente comienzan a preguntar por la esposa de Caín, o qué pasó con los indios que nunca escucharon el evangelio, o si hay vida en otros planetas).

Cristo tiene Su propia agenda: que los hombres conozcan cuál es su verdadero problema y la solución que Dios ha provisto para resolverlo; esa es la agenda que debemos seguir a final de cuentas.

No debemos confundir el evangelismo en sí con los frutos del evangelismo:

Esa es una distinción muy sutil, pero sumamente importante. Nosotros tenemos la responsabilidad de predicar el evangelio, pero no tenemos ni la capacidad ni la responsabilidad de convertir a nadie.

Como veíamos hace un momento, eso es algo que no está en nuestro poder. Como dice John Stott: “Evangelizar no significa ganar convertidos… sino simplemente anunciar las buenas nuevas, independientemente de los resultados” (cit. por Dever, pg. 79).

Nosotros debemos ser fieles comunicando el mensaje, pero ese mensaje no tendrá siempre el mismo efecto en aquellos que escuchan (comp. 2Cor. 2:15-16 – el mismo mensaje puede tener resultados distintos; esa es, en parte, la enseñanza del Señor en la parábola del sembrador).

Si no distinguimos entre el evangelismo y sus frutos dos cosas pueden suceder: la primera es que nos sintamos tan frustrados por la falta de resultados visibles que entonces dejemos de evangelizar; la segunda, es que recurramos a técnicas humanas en busca de resultados.

Mark Dever dice al respecto: “¿Quién puede negar que mucho del evangelismo moderno ha venido a ser emocionalmente manipulador, procurando simplemente provocar una decisión momentánea de la voluntad del pecador, pero descuidando la idea bíblica de que la conversión es un acto sobrenatural y bondadoso de Dios a favor del pecador?” (pg. 80).

¿Qué es, entonces, evangelizar? John Cheeseman lo define de esta manera: “Es declarar, en base a la autoridad de Dios, lo que Él ha hecho para salvar a los pecadores, advirtiendo a los hombres de su condición perdida, guiándolos a arrepentirse, y a creer en el Señor Jesucristo” (cit. por Dever; pg. 80).

Como dice Pablo en 2Cor. 5:20, nosotros “somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios. Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él”.

Evangelizar no es otra cosa que dar a conocer a los hombres ese mensaje de reconciliación: El hombre está en problemas con Dios por causa de sus pecados, porque Dios en Su justicia dará a cada uno lo que merece; pero Él mismo proveyó el medio a través del cual Su justicia quedó plenamente satisfecha y los pecadores pueden ser perdonados: la obra redentora de Su propio Hijo, nuestro Señor Jesucristo, de la cual nos apropiamos por medio del arrepentimiento y la fe.

Seamos fieles comunicando el mensaje, vivamos en consonancia con nuestra predicación, y dejemos los resultados en las manos de Dios , que son infinitamente mejores y más confiables que las nuestras.

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Revisando un material por internet, me encontré con una fotografía de una iglesia que tenía un anuncio o publicidad que decía: “2000 iglesias para el 2025”. Me llamo mucho la atención porque yo sacando la cuenta le quedan solo 15 años. Sé que al menos llevan unos 10 años en eso, realmente no conozco ninguna iglesia en el mundo que haya enviado tantos misioneros y pastores como para completar 2000 iglesias en 25 años. Eso daría una fantástica cifra de 80 iglesias por año.  Mi curiosidad no se aguanto y visite su web sitie para ver cuántas iglesias llevaban… mi sorpresa fue que no llevan más de 10 obras.
Pero esto no es solo un ejemplo de la ignorancia bíblica con respecto a fundación de iglesias, sino un descuido que le costará muy caro al pueblo de Dios en general.
Durante esta época que Dios me ha permitido vivir, puedo recordar con facilidad, como creyentes se preguntaban (y se preguntan!): ¿Por qué ese pastor engaño a la iglesia robando dinero? ¿Por qué aquel otro pastor vive una vida desordenada? ¿Por qué  después de dos o tres años de servicio abandona el ministerio? ¿Por qué los pastores maltratan verbalmente a la congregación? ¿Por qué ese pastor es autoritario?  
En otro orden de idea, pero en la misma tónica, esta semana una joven que nos frecuentaba en la IBRC nos contó que en su búsqueda de una iglesia con sana doctrina, llego a una congregación donde visito al menos unas dos veces. Ella en su deseo de llevar inconversos a la iglesia, pasaron un día entre semana a la iglesia para el culto de oración. Para sorpresa de ella, el pastor de esa congregación la regaño (delante de su amiga) diciéndole: “porque trajiste un invitado, debiste notificar antes, solo los días domingos se aceptan visitas”…  Ella finalmente se dio cuenta que lo mejor es que nos siga frecuentando…
¿Por qué ocurren estas cosas? ¿Por qué jóvenes fracasan en su intento de ser pastores o misioneros?
En nuestro país existen algunas iglesias que se desesperan en enviar a cualquiera al ministerio -como el ejemplo que menciono arriba- con tal de llenarse la boca en decir que están evangelizando a Venezuela para Cristo.
¿Qué dice la biblia a todo esto?
Creo que examinando bien las causas de estas situaciones, daremos con la solución.  Sin embargo, comparto mucho la opinión de John Armstrong. Porque el problema es que están enviando jóvenes y hombres maduros que no han sido llamados por Dios para tal propósito. Piensan que por darle una preparación académica religiosa, obteniendo un titulo de Lic. En Teología, ya están capacitados para ser pastores.  Los pastores que envían a sus “hombres de ministerio” ignoran casi absolutamente algunas áreas cruciales como el aspecto sexual, el dinero, y el poder. ¿Acaso no son estás áreas donde afloran la mayoría de los fracasos éticos y molares?
Decía John Armstrong:
“Hace algunos años se me pidió que presidiera una comisión en mi denominación evangélica donde las tareas incluían las entrevistas a los hombres que serían ordenados, antes de que se reuniera el consejo… nuestra tarea era examinar, preguntar y luego recomendar. Cada año examinábamos un buen número de hombres. Más de la mitad de ellos no estaban preparados-doctrinal y /o personalmente-según mi punto de vista. Varias veces recomendamos a la iglesia que no ordenara a un hombre.
Con frecuencia la iglesia local ignoraba nuestro consejo y procedía son nuestra aprobación, ordenando finalmente al hombre en alguna otra oportunidad. Lo que era particularmente preocupante era lo poco frecuente que el candidato o su congregación local se molestaban en averiguar nuestras razones para no recomendar a ese hombre al ministerio”1
Si las iglesias y los pastores se dedicaran a enviar hombres aprobados por Dios, esas cosas no sucederían. Las escrituras detallan muy bien quienes son aptos para el ministerio, porque seguramente habrá muchos que desearan ir a ministrar, pero no estarán calificados ni cualificados, y si lo envían, obtendremos los problemas que Ud. y yo solemos escuchar a nuestro alrededor.
Aunque reconozco que parte de problema es la desviada teología que tienen muchos pastores que los induce a tener iglesias con muchos problemas y por ende cuando se habla de enviar a hombres al ministerio, comenten los mismos errores. Enviado hombres descalificados que nunca han sido ni serán llamados por Dios para sagrada labor.
En la próxima entrada veremos algunos aspectos de los requisitos.

Para quienes dicen que la teología reformada es un peligro, dicen lo siguiente: “El peligro de enseñar que la regeneración precede a la fe”. Y aunque ud. No lo crea, en nuestro país, así como en el resto del mundo existen iglesias que creen esto. 
Veamos dos de los versículos más usados para forzar aseverar como cierta y válida tal premisa.
Act 16:30  y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? 
Act 16:31  Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.
Y también usan: Joh 1:12  Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;
Veamos el caso del carcelero de Filipos.
Act 16:23  Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad. Act 16:24  El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo. Act 16:25  Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.  Act 16:26  Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. Act 16:27  Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. Act 16:28  Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. 
Act 16:29  El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; Act 16:30  y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Act 16:31  Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.
Act 16:32  Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. 
Act 16:33  Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Act 16:34  Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios.
“mandando al carcelero que los guardase con seguridad.” Tan clara fue esta orden que a los guardias no podían estar distraídos, sino concentrados en que los presos estuvieran ahí.
Pero este guardia cumplió muy bien lo que le ordenaron: recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo” Se aseguro tanto que los envió al lugar más seguro de la cárcel, y se aseguro tanto que les encadeno los pies.
Este carcelero había estado presente cuando azotaron injustamente a Pablo y Silas, el había presenciado como a estos hombres se les había azotados sin hacerles un juicio. La ciudad de Filipos era una colonia Romana y por lo tanto las leyes de Roma, decían que para azotar a un hombre debía pasar por un juicio. En el caso de Pablo y Silas, no hubo porque estos hombres violaron la ley existente. El carcelero vio esto, el comprendía las leyes, el estaba viendo el testimonio de Pablo y Silas y como guardaron silencio. Así que aquí comienza a predicar el testimonio de estos cristianos a este carcelero.
Note que el vv. 13 salieron a la oración en día de reposo, aunque la biblia no lo dice, podemos legítimamente decir que era de mañana. Por esto cuando vemos lo que ocurrió en el vv 16: Act 16:16  Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando.
Vemos que sucede el  incidente donde Pablo es tomado preso, y podemos decir que era de mañana cuando fue detenido junto con Silas, Ahora note que Timoteo y Lucas estaban con ellos, probablemente no fueron detenidos por no ser “judíos” Esto lo deducimos fácilmente porque estos comerciantes alegan que ellos eran judíos y alborotaban al pueblo, en el vv. 20 “Estos hombres, siendo judíos, alborotan nuestra ciudad,”
El versículo 25 es la clave para entender los siguientes vv. 30-31. El vv. 25 dice: Act 16:25  Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían.
“Pero a medianoche” Desde que Pablo y Silas fueron detenidos, luego azotados, y llevados a la cárcel. Había pasado mucho tiempo. Pero desde que llegaron a la cárcel hasta que llego la media noche, no estuvieron llorando, tristes, desalentados. Dice el que ellos oraban y cantaban. Estos cantos y oración eran escuchados por los presos, dice el texto, pero no solo los presos los oían, los guardias y el carcelero estaban ahí cuidando la cárcel, así que ellos también estaban escuchando los himnos y las oraciones.
Este carcelero y los demás guardias habían visto el testimonio de Pablo y Silas, pero no solo eso, los himnos y oraciones que decían. El testimonio de Pablo y Silas más los himnos y las oraciones fueron como una predicación a este carcelero. Dios obro como en Lidia, la vendedora de purpura y abrió su corazón  para que entendiese el evangelio. Y es así como este carcelero tomo luz y fue temblando hacia ellos. ¿Por qué este carcelero no tomo al resto de los guardias y se acerco con una actitud arrogante como todos los guardias romanos? ¿Por qué los demás presos no hicieron lo mismo que el carcelero haría?
Solo al carcelero fueron abiertos sus ojos (Lc. 4:18,Ef.1:17-19,Jn 16:8) para que viese su condición pecaminosa y en arrepentimiento y fe clamara: Act 16:30  y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?
Y es que después de semejante pregunta, solo la puede hacer alguien que haya sido regenerado por el Espíritu Santo y abiertos sus ojos, su entendimiento para recibir el evangelio. Porque para los hombres naturales las cosas espirituales son locura (1 Cor. 2:14). Dice el vv. Act 16:31  Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.
Entonces el carcelero los llevo a su casa y ahí le enseñaron la palabra.
Cual sería la razón de este texto: Joh 16:8  Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. Joh 16:9  De pecado, por cuanto no creen en mí;
El Espíritu Santo vendrá y convencerá al mundo de pecado. ¿Por qué? Por qué se necesita que el Espíritu Santo convenza al mundo de pecado.  El vv. 9 da la respuesta: “por cuanto no creen en mí;”
Pregunta: ¿Cómo dicen quienes nos adversan que el hombre puede creer primero y luego ser regenerado? De que biblia lo sacan.
¿Dónde está el peligro de la teología reformada cuando es completamente bíblica?
Porque la salvación es del hombre o es de Dios. No existen puntos medios.
Vamos a Juan 1. Porque es fácil y sencillo sacar este versículo de su contexto y decir; el hombre primero debe creer y tener fe, y tiene la capacidad que Dios le dio de creer. Cree y serás salvo. Y aunque esta frase en sí misma y decirle eso a un pecador es verdad en un sentido, lo que si no es cierto es que el mismo pecador pueda creer por sí mismo. O darle al pecador la falsa información que puede cuando él quiera creer, solo debe creer.
Veamos el contexto un poco: Joh 1:10  En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció. Joh 1:11  A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. 
Joh 1:12  Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; Joh 1:13  los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
“En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho;”  La biblia recalca el hecho que  Cristo junto con el Espiritu Santo y el Padre crearon este mundo. Y por eso le pertenece toda la creación. Ahora, en el Sal 2 vemos como el Padre, le dio por heredad a Cristo todas las naciones de la tierra. “Psa 2:8  Pídeme, y te daré por herencia las naciones,   Y como posesión tuya los confines de la tierra.”
La palabra “mundo”  es “kovsmo”  Esta palabra significa o involucra toda la creación, el planeta tierra con sus habitantes y los demás seres vivientes.
“A lo suyo vino, y los suyos no le recibieronCristo fue rechazado por el puble que humanamente lo recibió, así se cumpliría la promesa del nuevo pacto. El evangelio no sería exclusivo de la nación de Israel, sino que el nuevo Israel sería el espiritual (la iglesia) y esto lo enseño Pablo a los romanos en su carta.
Pero  ahora el  vv. 12 nos dice que habrá un grupo de personas que le recibirán. Pregunta: ¿Cómo habrá personas que le reciban si en el vv. 10  declara que el “kovsmo” no le conoció? El vv. Dice: Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre,” Recibir a Cristo involucra muchas cosas, no es un mero rito religioso obtenido por una “oración”, ni tampoco por una sensación extraña. Creer en Cristo no es un entendimiento intelectual de la persona divina encarnada, como los demonios. Creer en Cristo no es decir con tu boca que crees y con tu vida, vivir y practicar el pecado, porque quien practica el pecado no es de Dios. (1 Juan). Alguien que cree en Cristo irá a la iglesia a congregar y alimentarse espiritualmente, alguien que cree en Cristo tendrá vida espiritual y por la tanto la lectura de la biblia le será como un dulce manjar, no un proceso forzado y obligado por un discipulado de “7 pasos al gozo”.
Pero el versículo dice que todo el que le recibe y cree le es dada: dice el texto: “les dio potestad” Cuando alguien nos da potestad de algo, es porque le pertenece dicho derecho y se lo concede a quien quiere. La biblia dice que nosotros somos adoptados por el Padre (Ef.1:5). De Dios es el derecho, no de nosotros. Los niños de la calle que están huérfanos, ellos ¿son los que deciden ir en adopción? O son ¿hombres y mujeres con un hogar estable quienes deciden dar la potestad de constituirlos en hijos legítimos?
“ser hechos hijos de Dios” Ser hijo de Dios no es un pasatiempo, ser hijo de Dios no es un juego. Ser hijo de Dios trae sus deberes y responsabilidades: Hebreos 12 nos dice que todo aquel que Dios recibe por hijo lo disciplina. Esto se cumple por la iglesia, por lo mano misma de Dios. Lo cierto que es que un hombre o mujer que viva en pecado practicándolo, y no sucede nada con él. Hebreos declara que es bastardo y no hijo.
Pero como la gran mayoría de los pastores y maestros de las iglesias en Venezuela, continúan haciendo eisegesis. Ellos se acercan a los textos con su “idea”  con su “prejuicio” y así interpretan.
Ellos dicen: “Los reformados dicen que el hombre no puede creer a menos que sea regenerado” Cuando la biblia dice que el hombre puede creer porque tiene la capacidad. Los textos de la biblia hablan claramente. Juan 1:12 Dice que el hombre puede creer. Vemos el ejemplo del carcelero de Filipos, Pablo le respondió: Cree en el Señor Jesucristo y serás Salvo. Ven que la biblia dice que el hombre si puede creer. (este texto lo explique en su contexto)
Esa es la bandera de los predicadores actuales aquí en Caracas, Venezuela y es resto del mundo.
A nuestros amigos les pregunto ¿acaso el libro de Juan tiene solo un capitulo y doce versículos? O ¿en sus biblias el vv. 13 no aparece?

Veamos que dice este versículo:
13  los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.
“Los cuales” ¿Quiénes son estos “cuales”? los que dice en el vv. 12 que recibieron y creyeron y fueron constituidos hijos de Dios. Es clara la conexión de este versículo  con el v.12
“no son engendrados” Según el diccionario de la real Academia engendrar significa: Procrear, propagar la propia especie. Engendrar es procrear, dice el texto: “no son engendrados Las escrituras se aseguran que nosotros como interpretes hagamos exegesis de los texto, sin alterar su significado. ¿Por qué  la biblia dejará claro que los hijos de Dios no son engendrados por cualquiera? Creo que Dios estaba asegurando la información de que los hijos de Él, no los engendra un ritual de oración de 5 minutos, no los engendra un llamado al altar después de la prédica, no los engendra las persuasiones psicológicas de los “ganadores de almas fundamentalistas”. Esto porque habrían hombres que enseñarían (así como aquí en Caracas) que la salvación está en manos de cualquier individuo, y solo tiene que depositar su fe en Cristo. Como si la fe para salvación la puede producir un muerto espiritual.
Los hijos de Dios no son engendrados por tus palabras, no son engendrados por tu exposición, tu elocuencia. Qué triste es ver como las iglesias engañan a los pecadores invitándolos a venir al frente a “recibir a Cristo”. Dice: Ven, alza tu mano, estoy orando por ti, acércate, que uno de los consejeros hablara contigo, solo tomará cinco minutos”  Que tristeza es ver cómo han reducido el evangelio a simpleza, mal barateando las  buenas nuevas que Cristo dio a su pueblo para que predicase la verdad de las escrituras; no lo que tú piensas y te han enseñado (siguiendo la tradición, como Roma) durante años. Alegando: “así me lo enseño mi pastor, así lo creo”. Y lo que enseñaron los Apóstoles? Lo que enseñaron los hombres del pasado?
Pero gloria a Dios que su palabra es verdad, dice el texto: de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón,” Este vv. Nos enseña que no son los hombres los que salvan, ni producen fe, no son los hombres lo que deciden por Cristo. Es Cristo quien decide a quien le da la potestad de ser su hijo. No creas que por nacer en una iglesia y tener padres cristianos, te garantiza el cielo, porque no es por voluntad de varón.
Como alguien puede decir: “Lo importante es que prediquemos a Cristo y ganemos almas” Yo le pregunto a este grupo de personas que dicen eso. Tú cuando sales a evangelizar todos los sábados crees que ganaras almas por tu buena verborrea, yo en cambio cuando evangelizo (todos los días), estoy consciente que la salvación no depende de mí, de lo que haga, no depende si está lloviendo, o a hace sol, no depende si la persona se ve muy molesta para acercarnos y predicarle. Porque yo creo que Dios es quien salva y no importa las circunstancias, si el Padre decidió salvarle, nada lo cambiara.
“sino de Dios.” Todos los creyentes son salvos porque Dios los engendra, no porque tú los convenzas. Dios tiene los hijos que desea, Dios tiene los hijos que quiere, el en su soberanía lo decide, y ¿quién eres tú para altercar contra Dios? Recuerdan el ejemplo de Nicodemo, cuando Dios le dice que debe nacer de nuevo. ¿Qué pensó este maestro? Como puedo volver a vientre de mi madre y volver a nacer. Pero Dios ahí nos estaba dejando expresado claramente que: que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Joh 3:6  Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu,[a] espíritu es. Joh 3:7  No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
Cristo  cuando predico tenia esto claro. Te pregunto, tienes esta doctrina clara en tu mente. O dices a tu necio corazón: no importa lo que crea, importa ´predicar a Cristo. Bueno, no estás predicando el mismo evangelio que predico Cristo. Estas predicando tu evangelio tradicionalista aprendido hace unos años atrás y crees que nosotros los de la fe reformada estamos mal.
Bueno mi estimado lector que  NO simpatizas con la doctrina reformada, déjame decirte que las personas que creían como tú, en el pasado fueron catalogados herejes y condenados.
Para que un hombre pueda tener fe, y venir a Cristo en arrepentimiento, debe ser regenerado por el E.S. y al darle vida (es nacido por voluntad de Dios) entonces irá a corriendo temblando  como el carcelero de Filipos, y dirá: ¿Cómo puedo hacer para ser salvo?