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Conversando con un viejo amigo, el cual tiene cerca de 35 años en el evangelio  (al menos 30 años profesando la denominación bautista) hablamos de distintos temas, pero en un momento de la conversación me dio inquietud su manera de abordarme, que me imagine el tema que iba a tratar a continuación, entonces decidí apelar a su “orgullo denominacional” y  preguntarle: ¿Hno. Ud. conoce la Confesión Bautista de fe de Londres publicada en 1689? Su respuesta fue como me esperaba: “no, no la conozco”.
Entiendo que él congrega en una iglesia bautista de corte fundamentalista, donde el único énfasis es ser un ganador de almas. Y si hay algo que caracteriza a estos hermanos, es su creencia de no usar confesiones de fe, alegando: “nuestra confesión de fe es solo la biblia”
Nosotros quienes defendemos el uso de las confesiones de fe, somos considerados anacrónicos, cuando tratamos de convencer a alguien del uso y legitimidad de las confesiones, se nos censura y evita. Se nos acusa de tradicionalistas humanistas y que seguimos opiniones de hombres. Pero haciendo un análisis objetivo, nada de esto se encuentra más lejos de la realidad como estas opiniones y actitudes.
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Estimado lector, quisiera llevarte a considerar algunas cosas. Y aunque en esta entrada me dirigiré  exclusivamente a quienes dicen ser Cristianos Evangélicos, eso incluye las distintas denominaciones; Bautistas (independientes, del Sur,)   Pentecostales,  “Solo  Cristo”, entre otros.
No sé cuánto tiempo tengas desde que Dios te convirtió al evangelio y te trajo a la luz de su reino. Pero te has preguntado: ¿Si tu fe bíblica es histórica? ¿Has examinado tus creencias a la luz de las escrituras? ¿por qué crees lo que crees? Porque te lo enseñaron así, o porque tu lo estudiaste, investigaste, verificaste y te convenciste que estas en la verdad.
Es triste ver como creyentes se conforman con un entendimiento superficial de las escrituras, que no les importa examinar lo que han creído.
Veo con tristeza como familiares, amigos, y muchos conocidos son arrastrados por lo que una vez un misionero Americano, o de otra nacionalidad, le han enseñado como la “verdad”.  Algunos se jactan diciendo; “Jonathan tu eres calvinista, pero eso es una forma extraña de doctrina en la cual no fuimos enseñados, Siempre nos han enseñado de esta manera y tu hoy vienes con una doctrina extraña, ¿Cómo tu puedes creer eso?”
Básicamente este es el mismo argumento que usan los católicos romanos con la tradición. O no es eso tradición?… “Así fui enseñado, por mi pastor!”
Mis estimados lectores, les pregunto: ¿eres tradicionalista práctico? Digo práctico porque tú acusas a los católicos romanos  que su tradición los engaña.
¿Acaso no haces lo mismo con tu tradición?
En mi entorno personal conozco muchos  cristianos, que me critican  sin saber sus propias bases doctrinales escuetas. Eso sin mencionar el relativismo evangélico que se vive hoy día.
Quiero hacer una nota aquí, porque es inevitable para mí recordar como en el año 1492 cuando Colón llego América, una de las consecuencias de ese primer viaje fue que los indios aceptaron intercambiar madera por oro, ropa por plata, y así materiales de inmenso valor por unos de poco valor. Se les dio muchas cosas haciéndoles creer que eran valiosas, pero no lo era. El oro vale más que la madera. Bueno, una de las razones por la que este engaño se mantuvo por más de 150 años, fue por el desconocimiento de nuestros indígenas.
Así mismo han llegado misiones de Norte América, de Sur América, de centro América, a nuestra  Venezuela y han sembrado su evangelio diluido en los corazones de muchos inconversos que les han hecho creer que ellos están en la única verdad.
Pero como debemos ser objetivos en nuestras apreciación; veamos un ejemplo bíblico.
Act 17:10  Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Act 17:11  Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.
“Pablo y a Silas hasta Berea” Después de estar en Tesalónica, ellos se dirigen a Berea y no perdieron tiempo y decidieron predicar el evangelio. Me imagino si nosotros estuviésemos en esa época y llegase Pablo trayendo enseñanza a nosotros. Supongo que lo aceptaríamos sin titubear.  Así mismo han llegado a nuestro país Venezuela, misioneros predicando una doctrina que dice ser bíblica totalmente.
“pues recibieron la palabra con toda solicitud,” NO es de sorprender la actitud que tuvieron los bereanos en recibir la palabra predicada con mucha solicitud. Su disposición a recibir lo que se le enseñaba era muy notable, tanto que Lucas nos dice que: “éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica” Así que podemos decir hasta este punto que estos nuevos creyentes tenían buenas razones para aceptar ciegamente lo que estaban recibiendo.  En nuestro país, tenemos muchos creyentes con buenas intenciones, que han recibido la palabra de Dios predicada, pero lo han dejado ahí. Lo recibido de los misioneros extranjeros y nacionales ha sido bien acogido, a tal punto que han confiado ciegamente en las doctrinas recibidas que hoy la defienden como verdaderas.  
Personalmente, crecí en un hogar cristiano, donde veía a los niños de la iglesia (aún se ve) “recibir a Cristo todos los días”, así que se me enseño que por hacer una oración ya era salvo, solo tenía que producir fe. A medida que crecí, me involucre como maestro de niños y habían cosas que no me encajaban con lo que veía en las escrituras acerca de la salvación. Si Cristo salva a una persona, sea niño o no. ¿Cómo pueden existir algunos que reciban a Cristo todos los días los domingos a las 12:45 Pm?  Pero eso no solo lo veía en los niños, sino en los adultos. Como es posible que una persona que dice aceptar a Cristo como su salvador, dure tres meses en la iglesia y luego regrese a su vida normal, ajenos a Dios. Yo me preguntaba, puede un hijo de Dios estar así. Mis maestros y hombres que respete como maestros, me decían: Es que les falto discipulado, otros más astutos me decían: Es que ahora son cristianos carnales, pero son hijos de Dios, solo que están apartados.
Ninguna de esas respuestas me compaginaba con las escrituras. Lo mismo ocurría en la última iglesia (ocurre) donde congregue.
“escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.” Estos hermanos escudriñaban (ἀνακρίνω) lo que habían recibido. Esta palabra ἀνακρίνω que Reina Valera traduce como escudriñar significa: juzgar, examinar, discernir.
Esta palabra la encontramos solo 16 veces en el N.T. y su significado varía entre: investigar, interrogar, determinar:-preguntar, acusar, discernir, escudriñar, examinar, interrogar, juzgar. (Luc: 23:14, Hc. 4:9, Hc. 12:19, Hc.28:18; 1Co 2:15, 1Co 4:3, 1Co 14:24; 1Co 2:15, 1Co 4:4; 1Co 9:3   Hc. 24:8 1Co 4:3)
Te pregunto amado hermano, eso que aprendiste en la iglesia donde congregas, lo haz juzgado, investigado, examinado, para ver si es la verdad.
Sigue el ejemplo de los de Berea, no te conformes porque tu líder te lo enseño, ve a las escrituras, ellas a sí misma se interpretan, lo importante no es lo que tu entiendes de un texto, lo realmente importante es que significa ese texto, lo que significa para tí no es importante.
¿Tú dices que la fe reformada es nueva? Con eso solo estás demostrando que debes estudiar, porque no conoces nada de la historia del cristianismo. Te invito a que reflexiones sobre tus postulados doctrinales. Examina las practicas de tu congregación si son bíblicas o no. Examina la predica que recibes en tu iglesia, si está de acuerdo con las escrituras.
Nosotros que nos exponemos a predicaciones expositivas en nuestra congregación, escuchamos los testimonios de hermanos diciendo asombrados que las “predicas que escucharon en las iglesias donde estuvieron, no eran predicas, eran cuentos, chistes, historias de la familia del pastor, entre otros. Nuestros hermanos en la IBRC ven la diferencia de exponerse a la predicación expositiva y la predicación moderna, simplista, donde toman uno o varios textos y hacen su Eisegesis.
¿Qué esperas para seguir el ejemplo Bereano?