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 “Nosotros no convertimos las declaraciones en verdaderas o falsas por afirmarlas o negarlas. Ellas tienen verdad o falsedad sin considerar lo que nosotros pensemos, cuáles opiniones sostengamos o cuáles juicios hagamos” (Mortimer J. Adler)
La epistemología es el estudio de cómo se obtiene el conocimiento humano. Este concepto es necesario para el estudio de la apologética. En nuestro contexto deseo dejarle algunos conceptos y principios fundamentales para dar una defensa intelectual de las afirmaciones de la verdadera fe cristiana.
En consecuencia, nos podemos hacer la siguiente pregunta: ¿Qué principios son necesarios para hacer posible el conocimiento?
Estos principios que veremos son asumidos por las Escrituras, pero rechazado por Ateos, Apóstatas y Falsos Maestros.  Recuerden que estos principios no deben ser dejados de lado, si alguien no los acepta, sencillamente no valdría la pena discutir, porque un debate debe ser coherente, lógico y entendible. Pero muchas veces nos toparemos con amigos que no respetarán los principios básicos de la ciencia abalados en las escrituras.
El primero  es:la ley de la no contradicción”. Lo podemos resumir en la siguiente premisa: “A no pude ser A y no ser A al mismo tiempo y en el mismo sentido o relación” La biblia asume esta posición. Podemos entenderlo de una manera más sencilla: Si afirmamos algo, debemos negar su opuesto. Veamos 1 Juan 2:22
1Jo 2:22  ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.
Note que quien niega  al Padre y al Hijo es el anticristo. Claramente la ley de la no contradicción es asumida por las escrituras: Quienes dicen estar a favor de Cristo, no pueden estar a favor y en contra  al mismo tiempo y en el mismo sentido.
Si  creo que la salvación la provee Dios y solo le pertenece a Él, entonces no puedo aceptar que alguien me diga: “la salvación depende del hombre”.  Si acepto una premisa como válida y cierta, entonces su opuesto debo negarlo.
Otros serían más asados en decir: “la salvación depende de Dios, pero el hombre tiene su parte”. Esto también  sería una contradicción, porque al decir que la salvación depende de Dios, no puedes decir (contradiciéndote) que el hombre tiene su parte, y como tiene una parte el hombre, finalmente  no depende de Dios la salvación.  Ven el punto, la salvación es de Dios o es del hombre, pero al afirmar una, debes negar la otra. Las escrituras no se contradicen, como algunos pretenden decir y enseñar.
El segundo principio es: “La ley de la casualidad”. ¿Se encuentra en las escrituras?  Bueno podemos decir que cada vez que un milagro es narrado en las escrituras es asumido que “todo efecto tiene una causa” (no mal interprete esta ley como lo han hecho los filósofos del pasado al decir: “todo tiene que tener una causa” esta es una mala interpretación)
Veamos esto en las escrituras:
Joh 3:2  Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.
Usando su razón Nicodemo asumía la existencia de una causa sobrenatural, divina, detrás de las obras que Jesús hacia. La ley de la casualidad es asumida en esta declaración. Porque si no es así, entonces cualquier cosa, puede causar cualquier cosa. O peor aún,  cualquier acontecimiento puede suceder sin ninguna causa.  De ser así, ni la creación, ni la resurrección tendría sentido ni validez. Como sabemos que el mundo fue Creado, por una Causa Divina; Dios.
¿Quién eligió a quien? ¿Es el hombre quien “decide” escoger venir a Dios, o es Dios quien escoge al hombre? Una premisa es falsa y la otra cierta. ¿La causa por la cual el hombre es salvo, la encontramos en Dios o en el mismo hombre?  Veamos que  algún texto: Joh 15:16  No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.
Cuál es la conclusión lógica del texto: Dios nos eligió, entonces lo contrario no es posible (la ley de la no contradicción), y Dios es la causa de nuestra salvación (ley de la casualidad). 
Pablo citando dos Salmos, les dice a los Romanos: Rom 3:10  Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; Rom 3:11  No hay quien entienda,  No hay quien busque a Dios. Rom 3:12  Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles;  No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.(B)
Este versículo sencillo de entender, nos dice que el hombre no puede buscar a Dios, por lo tanto podemos concluir que el hombre en sí mismo no es la causa de su salvación; porque no le busca, no le entiende, etc. 
Finalmente, Pablo citando a un filósofo estoico Epiménides: Act 17:28  Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos.
“En el nos movemos” vemos como Pablo asume que nada se mueve en el universo sin la providencia e Dios. La ley de la casualidad.
Dios les guarde.